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Capítulo 775:
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«Oh, no hace falta».
«De verdad, no tienes por qué molestarte».
«¡Venga, chicos! ¡No me dejéis!».
«Bueno, está bien».
«¡Muchas gracias!».
Hadley frunció ligeramente el ceño mientras observaba a Megan. Desprendía un aire delicado y cálido, pero bajo esa apariencia gentil se escondía una firmeza inconfundible: era alguien con quien no era fácil tratar.
Durante el entrenamiento libre, Hadley no perdió de vista al grupo. Todo iba sobre ruedas y Megan estaba encontrando rápidamente su ritmo. Hadley salió a tomar el aire y se permitió un breve respiro.
Sonó su teléfono: era Eric.
—Hola —respondió con una suave sonrisa en los labios.
—¿Lo mismo de siempre esta noche? —La voz de Eric tenía un timbre más grave de lo habitual. Desprendía un encanto diferente.
—Mm. —Hadley apretó los labios en señal de asentimiento.
—De acuerdo. Pasaré a recogerte cuando termine. No pierdas de vista el teléfono y asegúrate de contestar cuando te llame. —Su tono era firme, no admitía réplica.
—Entendido.
En cuanto colgó, se acercó un pequeño grupo, seguido de cerca por varios hombres. Su postura colectiva delataba la presencia de alguien importante.
Hadley miró con curiosidad.
Su corazón casi se detuvo. Addy Holland.
Hadley había estado investigándolo durante los últimos días por preocupación por Elissa. Como venerado maestro de la pintura, su perfil estaba ampliamente documentado. Su pulso se aceleró. Rápidamente sacó su teléfono, revisó su foto una vez más y luego volvió a mirar al anciano pero elegante hombre que tenía delante.
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No había duda, era él.
Cuando Addy se alejó, rodeado por la multitud, Hadley no pudo contenerse más. Corrió hacia él.
Pero el séquito que lo rodeaba le impedía acercarse. La desesperación la empujó a gritar: «¡Señor Holland! ¡Señor Holland!». La multitud se detuvo.
Todas las cabezas se volvieron en su dirección.
—Sr. Holland. —Hadley dio un paso adelante rápidamente y se inclinó respetuosamente—. Le pido disculpas por acercarme así de repente. Soy amiga de Elissa.
—¿Ah, sí? —Los ojos de Addy brillaron con interés mientras la observaba—. ¿Amiga de Elissa? ¿Y qué desea preguntarle?
Había calidez en su actitud, una franqueza que hizo que Hadley se sintiera a gusto. Exhaló suavemente y fue directa al grano. —Quería preguntarle… ¿está bien Elissa?
—Hmm —Addy dudó un momento, luego sonrió y negó con la cabeza—. Supongo que estará bien. Para ser sincero, hace casi un año que no la veo. A juzgar por su pregunta, usted tampoco la ha visto desde hace tiempo, ¿verdad?
Hadley se quedó paralizada, tomada por sorpresa. —Sí… ha pasado mucho tiempo.
Addy asintió con una sonrisa tranquila. —Jovencita, cuando tengas tiempo, ¿por qué no vas a visitar a Elissa?
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