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Capítulo 748:
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Ernest, observando el frágil estado de Elissa, asintió con comprensión. —Ahora lo entiendo —dijo, levantándose de su asiento.
Hadley, también de pie, preguntó: —¿Te vas?
—No —respondió Ernest, negando con la cabeza—. No estaría bien dejarla sola. Buscaré a alguien que pueda cuidarla bien.
Hadley sintió una oleada de calor al expresar su gratitud. «Ernest, muchas gracias. En nombre de Elissa, te lo agradezco de verdad».
Ernest rechazó el agradecimiento con un movimiento de cabeza. «No hay por qué». Para él, buscar una cuidadora era un pequeño gesto de amabilidad, aunque sabía que a la larga podría no ser suficiente.
Más tarde, esa misma noche, Hadley envió un mensaje a Eric para pedirle que la recogiera en el hospital. Elissa seguía sedada y sin responder. La cuidadora, contratada por Ernest, ya había sido informada por Hadley antes de salir de la habitación.
En hora punta, el ascensor estaba abarrotado.
«¡Abran paso!», gritó alguien en medio del estrecho espacio.
En medio del caos, Hadley se vio empujada hacia atrás y casi perdió el equilibrio. «¡Hadley!».
De repente, sintió que alguien la agarraba con fuerza por la cintura y la estabilizaba.
Al levantar la vista, reconoció a Eric.
Con una sonrisa de agradecimiento, le agradeció su presencia. «Estás aquí». Pensaba que se había quedado en el coche.
La mirada de Eric se endureció al ver el ascensor abarrotado. «Menos mal que he llegado a tiempo para evitar que te empujaran demasiado».
Hadley se rió entre dientes, restándole importancia. «Solo es un ascensor lleno, no pasa nada».
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Parecía que algunas personas carecían de la cortesía más básica.
«¡Todos, apartáos!».
La orden provino de una voz masculina fuerte y autoritaria, que resonó en el espacio abarrotado mientras la persona se abría paso con fuerza.
«Sr. Scott, tenga cuidado».
La curiosidad de Hadley se despertó ante la arrogancia de la voz. Estiró el cuello para ver mejor.
Un hombre bien vestido salió del ascensor.
Teniendo en cuenta su edad, Hadley pensó que podría ser su abuelo si hubiera formado una familia a una edad temprana.
A pesar de sus años, conservaba un aspecto vigoroso, probablemente gracias a un cuidado meticuloso. Además, era muy atractivo, y su aura sofisticada se veía realzada por su edad. Había algo en él que le resultaba extrañamente familiar a Hadley, como un rostro de un sueño a medio recordar.
—¿Por qué lo miras así? —la interrumpió Eric, agitando la mano delante de sus ojos—. ¿De verdad es tan fascinante?
Hadley dudó en expresar lo que realmente pensaba.
La expresión de Eric delató su irritación.
En voz baja, le preguntó a Eric: —¿Quién es? Parece bastante engreído. Le pareció extraño; ni siquiera Nyla causaba tanto revuelo cuando visitaba el hospital.
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