✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 690:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Locke levantó la cabeza de golpe, con los grandes ojos llenos de lágrimas y terror.
«¡Por favor, no me obliguen a irme! ¡Soy un buen chico! ¡Déjenme quedarme aquí, por favor!».
«Pero, Locke…».
El director suspiró profundamente, abrumado por la impotencia.
«Cariño, sé bueno y sigue al señor Flynn. Vivirás en una casa grande, comerás toda la comida que quieras, llevarás ropa nueva, irás a los mejores colegios…».
«¡No!», gritó Locke con voz quebrada, mientras su pequeño cuerpo temblaba y nuevas lágrimas caían por sus mejillas.
«¡No quiero!».
Nada de lo que decía la directora podía consolarlo. Sus gritos se hicieron más fuertes y su cuerpo temblaba con cada sollozo.
Los ojos de la directora se llenaron de lágrimas al ver cómo se derrumbaba el niño. Se volvió hacia Ernest, buscando en su rostro algún signo de frustración o impaciencia.
—Señor Flynn, este niño ha pasado por mucho. Por favor… no se lo tome como algo personal. Solo necesita tiempo.
Ernest no respondió de inmediato. Su rostro no revelaba ira ni irritación, solo una tranquila comprensión.
Apoyándose ligeramente en su bastón, dio un paso adelante y se arrodilló para ponerse a la altura del niño. Lentamente, deliberadamente, extendió la mano hacia Locke.
—No tengas miedo, Locke —su voz era más suave esta vez, firme pero con un tono más profundo—. Ven aquí.
Ernest dudó un segundo antes de añadir, en un susurro apenas audible:
—Quiero que vengas conmigo, Locke. Déjame ser tu papá.
Capítulos actualizados en ɴσνєℓα𝓼4ƒαɴ.ç𝓸𝗺 sin censura
Los pequeños hombros de Locke temblaron. Se le entrecortó la respiración. Durante un largo momento, se limitó a mirar a Ernest, buscando en su rostro algo invisible. Luego, como si no supiera qué creer, se volvió hacia la directora, suplicándole en silencio una respuesta.
La directora acarició suavemente la cabeza de Locke, con voz cálida y alentadora.
—¿Has oído, cariño? El señor Flynn va a ser tu papá a partir de ahora.
Los grandes ojos llorosos de Locke brillaban con incertidumbre.
Una familia. Una familia de verdad. ¿Quién no querría eso?
Y, sin embargo, su corazón se encogió con vacilación. El pasado aún se cernía sobre él como una sombra, susurrándole recuerdos de promesas rotas, de amor dado y luego arrebatado.
«Locke, no tengas miedo», le dijo Ernest con voz más suave que nunca. Se arrodilló, con cuidado de no asustar al niño.
«Papá ha estado muy ocupado estos últimos días y por eso no ha podido venir a verte. Pero escúchame: papá nunca te abandonará, Locke. Ya no tienes que tener miedo. Ahora tienes un hogar y nadie volverá a enviarte de vuelta».
Locke contuvo el aliento. Sus diminutos dedos se curvaron a los lados del cuerpo. Solo tenía tres años, pero había vivido demasiado. Sabía lo que significaba ser abandonado, no ser querido.
Su pequeño labio tembló mientras susurraba entre sollozos:
«¿De verdad?».
.
.
.