✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 642:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Se levantó y la siguió.
Dentro de la cocina, Hadley cargó el lavavajillas y buscó el detergente.
—Para. —La voz de Eric fue un suave suspiro mientras le agarraba la muñeca, con expresión preocupada—. ¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?
—¿Hmm? —Toma por sorpresa, Hadley respondió—: Solo estoy lavando los platos.
—Hadley… —Sus ojos se clavaron intensamente en los de ella—. Sabes lo que realmente te estoy preguntando.
Respiró profundamente antes de preguntar una vez más: —¿Realmente comprendes tus acciones?
Mordisqueándose ligeramente el labio, Hadley asintió con la cabeza.
Entrecerrando los ojos, Eric la atrajo hacia sí y le levantó suavemente la barbilla con la otra mano.
«Bésame. Si realmente lo entiendes, hazlo ahora».
La mirada de Eric era inquebrantable, llena de una tranquila determinación que no dejaba lugar a la retirada.
Ahora estaba jugando, tanteando el terreno, buscando cualquier señal de que esa mujer sentía algo por él.
¿Tenía Hadley alguna opción? Sus ojos claros se encontraron con los de él por un instante, imposibles de descifrar. Entonces, muy ligeramente, asintió con la cabeza. Poniéndose de puntillas, susurró contra los labios de él: «Está bien».
Su boca rozó la de él, un beso tan suave, tan fugaz, que apenas se demoró antes de separarse.
Pero ese único contacto fue suficiente. El deseo se enroscó instantáneamente en el pecho de Eric.
Antes de que ella pudiera retroceder, su brazo se deslizó alrededor de su cintura, atrayéndola hacia él, apretándola contra su cuerpo. Sus labios encontraron los de ella de nuevo, pero esta vez no había nada de vacilación en ello.
Descúbrelo ahora en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒαɴ.c♡𝗺 antes que nadie
Luego, su boca se abrió contra la de ella.
—Mmm.
No era solo un beso. Era una reivindicación. Un mordisco. Una advertencia.
Hadley se estremeció, un agudo pinchazo la sacó del momento. Frunció el ceño y susurró: —Eric, eso duele.
—¿De verdad?
Eric respiraba con dificultad mientras se apartaba, con las manos aún acunando la cabeza de ella. Su mirada se posó en el rostro de Hadley antes de fijarse en sus labios, ahora hinchados.
El arrepentimiento se reflejó en su rostro.
Levantó una mano y le acarició los labios con suavidad, en marcado contraste con la rudeza del beso de unos instantes antes. —Lo siento. Había perdido el control.
Apretó la frente contra la de ella, con las palmas enmarcando sus mejillas. Su voz, baja y ronca, transmitía ternura y un matiz peligroso…
—Muy parecida a sus propias contradicciones.
—Tú me besaste, Hadley. Ahora ya no hay escapatoria.
Antes de que ella pudiera reaccionar, sus labios capturaron los de ella de nuevo.
—Te di una oportunidad una vez y elegiste quedarte. —Su voz era baja, su aliento cálido contra la piel de ella, una promesa silenciosa, una orden firme.
—¡Ahora no hay lugar para los arrepentimientos!
Hadley se inclinó hacia él, apretando los dedos alrededor de su camisa mientras negaba con la cabeza. —Nunca pensé en arrepentirme.
Esa sola frase, sencilla y sin adornos, significaba más para Eric que cualquier confesión, más que mil palabras dulces o promesas vacías.
Su corazón, que antes se había hundido por la decepción, se disparó. Una lenta sonrisa se dibujó en sus labios mientras le acariciaba la mejilla con el pulgar. —Está bien, ya que pareces sincera, te dejaré en paz por esta noche.
.
.
.