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Capítulo 431:
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Con una sonrisa siniestra, Alita se burló: «Hadley, eres más dura de lo que pensaba. Ni siquiera una intoxicación alimentaria ha podido contigo».
Conmocionada por la hostilidad, Hadley no podía creer lo que estaba oyendo. ¿No eran solo rivales, sino también enemigas?
«¡Eres despreciable!», exclamó Elissa, indignada, y de repente ató cabos. «¿Has manipulado la bebida de Hadley anoche?».
Sorprendida por la acusación, Hadley se dio cuenta de que podría ser cierto.
Tanto ella como Elissa miraron a Alita con ira.
«¿Es eso cierto?».
Con una sonrisa despectiva, Alita replicó: «¿Y qué si lo hice? No puedes probar nada».
Mientras arrastraba su maleta, chocó deliberadamente con Hadley. «¡Quítate de en medio!».
«Tú…».
Hadley casi tropieza, pero los rápidos reflejos de Elissa evitaron que cayera. Mientras Alita se alejaba con una sonrisa de triunfo, Elissa, hirviendo de ira, casi corre tras ella. «¡No puedes irte así!».
Hadley, sujetándola, suspiró. «Ignórala. Solo está siendo rencorosa. Ya ha perdido su trabajo, es su karma».
Elissa, aún furiosa pero calmada por las palabras de Hadley, vio cómo Alita desaparecía. —Lo has llamado karma. Yo diría que es casi como si la estuvieran castigando en tu lugar.
Hadley expresó su confusión y preguntó: —¿Cómo se han filtrado estas fotos? No son del tipo que cualquiera puede conseguir.
—Exacto —añadió Elissa—. Me hace pensar que Alita podría haber molestado a alguien importante en la industria.
La industria ya estaba llena de gente, pero había pocas oportunidades. Simplemente no había sitio para recién llegados como Alita.
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—Probable —dijo Hadley asintiendo con la cabeza, sintiendo que le rugía el estómago—. Basta ya de hablar de ella. Me vendría bien comer algo.
—A mí también. Vamos a por algo rápido.
Dos días más tarde, con el tifón ya pasado, las actuaciones se reanudaron. Sin Alita, Hadley encontró sus días con la compañía mucho menos complicados, centrados únicamente en los ensayos y los espectáculos.
Para ella, la rutina era tan esencial como respirar o comer.
Tras su estancia en Tidebourne, la compañía realizó una gira por varias ciudades. Una noche, después del espectáculo, Hadley miró su teléfono, contando con impaciencia los días que faltaban para volver a Blathe.
De repente, sonó su teléfono: era Colleen.
«¡Mamá!». En cuanto se conectó la llamada, las caras de Colleen y Joy aparecieron juntas en la pantalla, y Colleen imitó el alegre saludo de Joy.
«Sí, queridas, las dos lo estáis haciendo muy bien», respondió Hadley con una risa llena de alegría.
«Es increíble». Colleen notó la creciente felicidad de Hadley y sonrió. «Desde que empezaste esta carrera, estás radiante, ¡y aún más guapa!».
«Tía Colleen», intervino Joy, «¡mamá siempre ha sido guapa! ¡La más guapa!».
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