✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
✨ Descubre más novelas completas aquí
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 423:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
—¡Un helicóptero! —exclamó Elissa.
¡Así que de ahí venía el ruido!
Todos se quedaron inmóviles, sorprendidos y sin saber qué pensar.
El helicóptero aterrizó en medio de la plaza, y sus potentes hélices levantaron cortinas de lluvia. Cuando se abrió la puerta de la cabina, salieron dos hombres. Vestidos con trajes de vuelo de color verde oscuro y gafas protectoras, desprendían autoridad con cada paso medido.
A la cabeza iba Eric, seguido de cerca por Phillips.
A través de sus gafas, Eric divisó inmediatamente a Hadley, desplomada contra el joven que la sostenía.
Tenía el rostro pálido, los ojos apenas abiertos y parecía estar entrando y saliendo del estado de inconsciencia.
Eric sintió un nudo en el pecho y acortó la distancia en un instante.
Sin dudarlo, extendió los brazos. —Dámela.
Blanche se quedó momentáneamente atónita. De todas las personas, no esperaba que Eric apareciera. ¿Cómo lo había sabido?
Pero no era momento para preguntas. Rápidamente se volvió hacia el joven.
—¡Deprisa!
—¡Sí, señora!
Eric tomó a Hadley de los brazos del joven con facilidad.
En cuanto la presión sobre su estómago disminuyó, Hadley se movió instintivamente, colocándose en una posición que le proporcionaba un ligero alivio.
Eric sintió un dolor agudo en el pecho.
¿Cuánto dolor estaría soportando? El sudor frío se adhería a su pálido rostro y su cabello húmedo se pegaba a su piel.
Actualizaciones diarias desde ɴσνєℓα𝓼4ƒαɴ.ç𝓸𝗺 sin interrupciones
Sin dudarlo, Phillips se adelantó y extendió una lona impermeable sobre ella, protegiéndola del viento y la lluvia.
No había tiempo que perder. Moviéndose como si lo hubieran hecho cientos de veces antes, Eric y Phillips llevaron a Hadley al helicóptero con rápida precisión.
La puerta de la cabina se cerró herméticamente.
—Yo tomaré los mandos —dijo Phillips.
Eric asintió. —Adelante.
Él había pilotado el helicóptero hasta allí, pero con Hadley en brazos, volar ya no era una opción.
A medida que el helicóptero ascendía, atravesando la tormenta, se dirigía a toda velocidad hacia la ciudad. Eric miró a Hadley y le apartó el cabello húmedo de la cara. Su voz se suavizó. —Aguanta. Ya casi estamos en el hospital.
Esa noche, incluso la sala de urgencias parecía inquietantemente silenciosa.
Las puertas automáticas de cristal se abrieron con un suave silbido.
—¡Doctor! ¡Rápido!
—¡Enfermera!
.
.
.