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Capítulo 417:
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«Ja, ja». Eric soltó una risa áspera y burlona. «Bueno, Eric, ¡todo esto es culpa tuya!».
Dos días más tarde, Hadley y la compañía de baile llegaron a Tidebourne para comenzar su gira.
Su agenda comenzaba a nivel local y estaba previsto que se extendiera a nivel internacional, con Tidebourne como destino inicial.
Lightning Dance Studio tenía mucha experiencia en la gestión de giras y su planificación garantizaba un desarrollo sin contratiempos.
Sin embargo, el tiempo cambió de forma inesperada.
De repente, el calor del día dio paso a un frío intenso al atardecer. A su llegada a Tidebourne, las temperaturas rondaban los veintisiete o veintiocho grados centígrados, pero por la noche bajaron drásticamente hasta casi alcanzar los cero grados. Al mismo tiempo, comenzaron a soplar fuertes vientos y a caer lluvias torrenciales.
Este cambio brusco se debió a un frente frío que chocó con un tifón, lo que afectó especialmente a Tidebourne debido a su ubicación costera. La ciudad parecía sitiada, con la tormenta sacudiendo las ventanas cerradas.
Las autoridades locales aconsejaron a todo el mundo que permaneciera en sus casas, lo que provocó el inevitable aplazamiento de la actuación prevista de la compañía.
En consecuencia, la compañía se encontró atrapada en su hotel.
Incluso si no hubiera habido ninguna advertencia, las condiciones meteorológicas habrían imposibilitado la actuación.
Se alojaban en un complejo turístico de nueva construcción, aislado pero impresionante.
Afortunadamente, el complejo estaba bien equipado con todo lo necesario, lo que les evitó cualquier inconveniente importante.
Esa noche, la compañía de baile cenó junta. Hadley, sentada junto a Elissa, le pasó su comida.
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—Toma, Elissa, coge estas costillas.
—¿En serio? ¡Gracias!
«No hay de qué», respondió Hadley con una sonrisa. «Tengo que mantener la línea, así que no debería comer carne grasa. Si acaso, yo te lo debo».
En un gesto recíproco, Elissa puso todas sus gambas en el plato de Hadley.
«Toma más gambas, son ricas en proteínas y bajas en grasas».
«De acuerdo».
Después de pasar varios días juntas, sus personalidades similares las acercaron cada vez más.
Alita, que estaba cerca, se burló con desdén:
—Hablando de mala suerte. ¿Podría ser la energía negativa de alguien?
Elissa frunció el ceño y miró hacia atrás.
—¿Y a quién te refieres?
—Oh, solo pensaba en voz alta.
Alita, que nunca se andaba con rodeos, estaba visiblemente molesta.
«¿Me refería a ti? ¿Por qué te pones a la defensiva? Ya sabes, Elissa, has sido muy animadora con ella. No es precisamente una estrella y ya la estás adulando. ¿Tan desesperada estás?».
«¿A quién llamas desesperada?». Elissa se levantó rápidamente, con la mirada fija en Alita.
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