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Capítulo 297:
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Una sonrisa sincera se dibujó en su rostro. Ernest siempre había sido como un hermano para ella, su presencia era reconfortante y constante.
Ahora, tras un coma tan prolongado, había vuelto a despertar. Por fin, parecía que el destino les concedía un respiro.
—Es realmente increíble.
Sus dedos temblaron sutilmente.
Eric captó el movimiento y su tono se volvió más suave. «No hay por qué ponerse nerviosa… Ernest aún no sabe nada del bebé. Hemos decidido no decírselo por ahora».
La familia temía que la noticia pudiera abrumar a Ernest tan pronto después de su recuperación.
Además, Ernest no sabía que Linda estaba embarazada cuando tuvo el accidente y entró en coma.
Por ahora, decidieron no decirle nada.
Cuando se recuperara, cuando fuera el momento adecuado, finalmente le dirían la verdad.
Hadley entendía perfectamente los motivos del secreto.
Sin embargo, Eric parecía preocupado. ¿Le preocupaba que ella temiera que Ernest se enterara?
Por supuesto que no.
Hadley sospechaba desde hacía tiempo que las circunstancias que rodeaban el accidente de Linda años atrás estaban envueltas en un velo de secretismo.
También creía que Ernest era clave para descubrir esas verdades.
Ahora que había recuperado la conciencia, ¿saldría finalmente a la luz toda la historia? La posibilidad intensificó el temblor de las manos de Hadley.
Ernest se diferenciaba de Eric en su carácter, ya que poseía una sensatez y una imparcialidad sin igual en la familia Flynn. Sin duda, era el más capaz de desentrañar la verdad.
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Sin darse cuenta del torbellino de pensamientos que se agolpaban en la mente de Hadley, Eric se percató de que estaba temblando.
Su expresión se volvió preocupada. —No hay por qué preocuparse. Aunque Ernest descubra la verdad, las dificultades que has atravesado ya compensan con creces.
Se refería al tiempo que se vio obligada a pasar en el extranjero.
Hadley soltó una risa amarga en silencio; sus ojos denotaban una determinación férrea.
—No te preocupes. No tengo miedo.
El miedo ya no formaba parte de ella.
Esos cuatro años la habían transformado de una chica indefensa en alguien forjada con resiliencia.
Aun así, sin pruebas concretas, seguía siendo injustamente etiquetada.
Por fin, el destino parecía corregir su curso: ¡Ernest había despertado!
Esta era su oportunidad de revertir los errores que le habían cometido.
—Hemos llegado.
Cuando el coche se detuvo frente al hospital, Eric salió y se acercó para abrirle la puerta.
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