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Capítulo 275:
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Tras una breve pausa, Hadley asintió enérgicamente.
—¡Sí, la tengo!
Rápidamente cogió su teléfono, encontró la imagen y se la mostró. Eric echó un vistazo rápido a la foto.
—Bien, ahora envíamela.
Hadley se quedó paralizada, algo sorprendida por sus acciones, pero poco a poco fue comprendiendo su intención.
«¿A qué esperas?», preguntó Eric con expresión severa y tono de advertencia.
«Envíala ahora».
«Sí, claro».
Esta oportunidad era para Joy, y no podía dejarla escapar. A pesar de todo, era Eric quien había metido la pata. Ellos solo estaban ajustando cuentas.
Con la mandíbula apretada, Hadley le envió la foto. Eric se la reenvió rápidamente a Phillips y añadió:
«Asegúrate de que abran. Necesito recoger uno de esos».
«Entendido, señor».
Poco después de que terminara la llamada, se produjo un gran revuelo detrás de la entrada lateral del centro comercial.
Cuando la puerta enrollable comenzó a subir, la luz se derramó desde el interior, deteniéndose cuando alcanzó la altura suficiente para que un hombre pudiera pasar.
«¡Señor Flynn!», saludó el hombre con entusiasmo al salir.
Era un hombre joven, de unos treinta años, vestido con el uniforme estándar de los empleados del centro comercial Evergrand. Su placa identificativa lo identificaba como el gerente cuya presencia acababa de solicitar Eric. Con una sonrisa aduladora, dio la bienvenida a Eric.
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—Me alegro de que haya podido venir, Sr. Flynn. Por aquí, por favor.
Eric, manteniendo su habitual compostura, entró con un ligero gesto de asentimiento.
—Vamos.
Hizo una breve señal a Hadley.
El gerente se volvió hacia ella, ampliando su sonrisa.
—Por aquí, señorita.
Consciente de la importancia de cualquier persona que acompañara a Eric Flynn a una hora tan tardía, especialmente por una simple muñeca, el gerente se mostró meticulosamente cortés.
Hadley se detuvo antes de avanzar.
En el interior, la boutique estaba muy iluminada y ya bullía de actividad.
El gerente coordinaba a su equipo.
—Un momento, señor Flynn. Ya lo estamos buscando.
Eric asintió con la cabeza, imperturbable.
Hadley sintió una mezcla de emociones al mirar a su alrededor.
La riqueza de la familia Flynn no era ningún secreto. Observar la facilidad con la que Eric dominaba la escena sugería importantes inversiones de los Flynn en el centro comercial Evergrand. No se trataba solo de influencia, sino de poder financiero en acción.
El dinero, sin duda, hacía girar el mundo, una verdad eterna.
Los preparativos fueron rápidos. El gerente había avisado al personal para garantizar su pronta cooperación.
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