📚 Tu biblioteca del romance 💕
✨ Nuevos capítulos cada martes y viernes
📖 ¡Nuevas novelas cada semana!
🌟 Únete a Nuestra Comunidad💡 Tip: Toca el menú de tu navegador → "Añadir a pantalla de inicio" ¡y accede como si fuera una app!
Capítulo 262:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Al salir del coche, Hadley se detuvo en la entrada y miró a Eric con curiosidad. ¿Por qué la había traído aquí?
Con un gesto casual, Eric señaló el edificio y se puso en marcha.
—Ven, sígueme.
—De acuerdo.
Ella dudó un momento, pero finalmente decidió seguirlo.
Aunque no tenía ni idea de cuáles eran las intenciones de Eric, la simple mención del Lightning Dance Studio despertó en ella una mezcla de expectación y curiosidad. Antes de regresar a Srixby, Hadley había investigado sobre la compañía e incluso había considerado presentarse a una audición.
Sin embargo, los desalentadores detalles que había descubierto le habían desanimado.
El director de la compañía no hacía audiciones abiertas. Incluso circulaban rumores de que tenían un programa de formación especializado para jóvenes talentos y que rara vez contrataban a personas externas.
Desanimada, Hadley había abandonado la idea.
Ahora, mientras seguía a Eric, se dio cuenta de que la estaba guiando hacia la zona de bastidores. No había ningún espectáculo programado para esa noche, pero el local de ensayo bullía de actividad; algunos bailarines perfeccionaban sus rutinas, mientras que otros pulían sus actuaciones en solitario.
Mientras los observaba, Hadley sintió una oleada de emoción.
De repente, Eric le agarró la mano.
—¿Qué estás mirando? —Eric la acercó más a él—. Cuidado por donde pisas y mira al frente.
Justo después de su advertencia, se detuvieron frente a una puerta.
Le soltó la mano y le ajustó la camisa. —Mantén la calma y no te asustes cuando conozcas a la Sra. Nicolson. Solo responde a sus preguntas con claridad.
Sigue leyendo en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.𝓬𝓸𝓂 antes que nadie
Hadley abrió los ojos con sorpresa. —Perdón, ¿quién?
—La Sra. Nicolson —respondió Eric con una amplia sonrisa—. Blanche Nicolson. Te gusta la danza moderna, seguro que la conoces.
—Sí, claro —asintió Hadley con entusiasmo.
Decir que conocía a Blanche era quedarse corto. ¡Blanche Nicolson era un icono del mundo de la danza!
—Genial.
Dicho esto, Eric llamó suavemente a la puerta.
—Adelante.
Desde el otro lado de la puerta, una voz cálida y acogedora la invitó a entrar.
Eric abrió la puerta y miró a Hadley. —Tranquila. Es la primera vez que la ves. Causa una buena impresión.
—Claro. Aunque estaba muy nerviosa por la emoción, Hadley asintió con la cabeza.
Entraron en una suite pintoresca y acogedora.
Sentada en el sofá había una mujer que parecía combinar la sofisticación con la elegancia natural, quizá de entre treinta y tantos y cuarenta y pocos años. Tenía unas finas arrugas en el contorno de los ojos, pero su piel era impecable y se movía con un aire tonificado y seguro.
El corazón de Hadley se aceleró: ¡era la legendaria Blanche en persona!
Solo había visto a Blanche en fotos en Internet. La emoción de cualquier bailarina al conocer a una figura tan famosa era indescriptible.
.
.
.