✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 210:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¿Qué acabas de decir?», preguntó Eric, deteniéndose bruscamente y entrecerrando los ojos.
Las palabras de Hadley resonaban en su mente, pero en lugar de sentir remordimiento, una chispa siniestra brilló en sus ojos. Sin pensarlo dos veces, volvió a acercarse a ella.
—¡Aléjate de mí!
El miedo comenzó a apoderarse de Hadley, que temblaba y retrocedía apresuradamente. Se dio la vuelta y corrió hacia su dormitorio. Al llegar a la puerta, la abrió de un empujón y la cerró de un portazo una vez que estuvo a salvo en el interior.
—¡Hadley!
Eric la siguió de cerca, pero se encontró con la puerta cerrada. Su mano se quedó suspendida en el aire, tentada de llamar, pero se contuvo, no queriendo molestar a Nyla.
Una risa escalofriante se le escapó, aguda y fría. Sus ojos, entrecerrados, brillaban con una luz amenazante. ¿De verdad creía que podía escapar de él?
En cuanto Hadley entró en su habitación, las piernas le fallaron y se derrumbó en el suelo. Se llevó las manos a los labios y se los frotó desesperadamente mientras susurraba para sí misma: «No… no puede ser…».
Su cuerpo temblaba violentamente, abrumado por un miedo que la invadió como un fuego incontrolable. Era puro miedo, no solo conmoción.
Eric la había besado.
¿Por qué? ¿Cuál era su intención?
Hadley luchó por encontrarle sentido. La idea la repugnaba y se obligó a ponerse de pie, tambaleándose hacia el baño. Agarró su cepillo de dientes y comenzó a cepillarse los dientes.
Una y otra vez, se cepilló. Una, dos, sin descanso.
Actualizaciones diarias desde ɴσνєℓα𝓼𝟜ƒα𝓷.c🍩𝗺 en cada capítulo
Estaba desesperada por borrar su tacto, por librar su boca de cualquier rastro de él.
De repente, su teléfono vibró en su bolsillo.
Una llamada de Colleen apareció en la pantalla.
Respirando hondo, Hadley se recompuso y pulsó el botón de responder. «¿Hola?».
Para su sorpresa, no era Colleen quien estaba al otro lado, sino una vocecita alegre. —¡Hola, mami!
—¡Joy! —exclamó Hadley, abrumada por la emoción, mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos—. Oh, Joy, mi dulce niña…
—¡Mami!
La voz de su hija era cálida y tierna, llena de vida. —¿Es de noche allí? ¿Te estás preparando para irte a la cama, mami?
En Srixby era casi medianoche, mientras que en Blathe aún era por la mañana, poco después de las 10 de la mañana.
—Sí, así es —Hadley consiguió reír, aunque su voz temblaba por las lágrimas—. Joy, qué lista eres. ¿Ya te has levantado? ¿Has dormido bien?
—¡Sí! —La voz de Joy burbujeaba de emoción—. ¡Llevo un rato despierta! Ha venido la tía Colleen y le he dicho que quería hablar contigo.
—¿De verdad? —El corazón de Hadley se llenó de alegría ante la iniciativa de su hija—. ¿Has llamado porque echas de menos a mamá?
—¡Sí! —El tono de Joy se suavizó aún más—. Hoy es tu cumpleaños, mamá. ¡Feliz cumpleaños!
La emoción se le hizo un nudo en la garganta a Hadley, una mezcla de alegría y tristeza que la invadió.
¡Su preciosa hija la había llamado para felicitarla por su cumpleaños!
.
.
.