✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1738:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¿Hadley?». Eric dio un paso atrás, claramente desconcertado por su reacción. «¿Ahora ni siquiera puedo tocarte?».
«¡Exactamente!».
La respiración de Hadley se volvió superficial y rápida, con furia brillando en sus ojos. Lo miró con ira, con la voz temblorosa pero firme. «No me toques. ¡Te dije que no me tocaras!».
Eric quedó atónito por el arrebato.
Últimamente, ella se apartaba cada vez que él intentaba acercarse. Él solía pensar que solo era algo pasajero y creía que ella volvería a mostrarse cariñosa si le daba espacio.
Pero nunca lo hizo.
Y las cosas solo se habían enfriado aún más. La distancia entre ellos se había ampliado aún más.
«¡Ni hablar!».
La frustración y la ira rompieron la contención de Eric. En lugar de soltarla, la abrazó con más fuerza y la atrajo hacia él, aprisionándola entre sus brazos. —Se supone que vamos a casarnos. Las invitaciones ya se han enviado. ¿Por qué ya ni siquiera puedo abrazarte?
Nunca se había dado cuenta de lo cerca que estaba ella de romperse. Ese abrazo la llevó al límite.
Con un grito agudo, Hadley agarró la lámpara de la mesita de noche y se la lanzó a Eric con todas sus fuerzas.
«¡¿Hadley?!».
Eric se movió rápido, esquivándola justo cuando la lámpara pasaba volando por encima de su cabeza.
Perdieron el equilibrio y cayó hacia atrás. Hadley, impulsada por su ira, tropezó hacia delante cuando la lámpara salió de su mano.
Sus miradas se cruzaron. En esa fracción de segundo, Eric vio una mirada salvaje y desesperada en sus ojos inyectados en sangre.
Úʟᴛιмσѕ ¢нαρᴛєяѕ 𝒆𝓷 ɴσνєʟα𝓈4ƒαɴ.ç𝗼𝗺
Había un peligro real en sus ojos, una mirada que solo podía significar que quería hacerle daño.
Hadley luchó contra él con todas sus fuerzas, como alguien acorralado en una esquina.
De repente, la mente de Eric recordó viejas heridas y noches peligrosas.
Recordó a Galant, cuando Cody la acorraló. Luego estaba aquella cena con inversores con Adonis, donde Wayne se pasó de la raya. Y la noche en que aquel reportero astuto la siguió, con el miedo inconfundible en sus ojos. Ahora tenía el mismo aspecto: inflexible, salvaje, decidida a defenderse sin importar el coste.
—¡Vete al infierno!
El grito de Hadley fue desgarrador, sacando a Eric de su trance y devolviéndolo al presente.
Reaccionando por instinto, la agarró del brazo justo cuando la lámpara se estrellaba contra el suelo, y el sonido resonaba en toda la habitación.
La respiración de Eric se volvió entrecortada. Su corazón latía con fuerza en su pecho. Intentó no imaginar la lámpara estrellándose contra su cráneo. Un golpe y podría no haber sobrevivido, no con su estado de salud. Antes de que pudiera ordenar sus pensamientos, algo se le cerró con fuerza alrededor del cuello. Era Hadley.
Sus dedos se clavaron en su cuello, apretando con una fuerza mucho mayor de la que él creía posible.
.
.
.