✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1429:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Entonces ella levantó la vista, entrecerrando ligeramente los ojos. —¿Lo hiciste a propósito?
Eric se detuvo y luego sonrió. —¿Te has dado cuenta? Por supuesto que sí.
Sus intenciones no eran precisamente sutiles.
Hadley exhaló, con la frustración aún atrapada en su pecho. Pero cuando lo miró, lo miró de verdad, recordó el coágulo de sangre en su cabeza.
Decidió dejarlo pasar.
Sin decir nada, pasó junto a él y salió.
Eric parpadeó, quedándose solo.
¿Seguía enfadada? ¿Lo había perdonado?
Entonces… ¿el plan había funcionado o no?
Una cosa era segura: si ella no quería perdonarlo, no había forma de que él pudiera soportar otra noche compartiendo habitación con su guardaespaldas.
Hadley bajó las escaleras. Las luces de la pared estaban encendidas y la cocina y el comedor brillaban con una luz cálida.
Oyó pasos que se acercaban.
Una mujer de unos cuarenta años apareció en su campo de visión e hizo una ligera reverencia.
—Señorita Pearson —sonrió cortésmente—. Normalmente trabajo en la casa principal. El señor Ferris Scott me pidió que viniera a ayudar a cuidar de usted y del señor Eric Scott.
En realidad, estaba claro que estaba allí por Eric.
Hadley lo entendió perfectamente. La mujer sabía hablar bien.
—De acuerdo —Hadley sonrió y asintió ligeramente—. ¿Sabe cocinar?
—Sí —la sirvienta le devolvió el gesto—. Ya he preparado los ingredientes. Los platos de hoy serán ligeros y nutritivos.
Su eficiencia dejaba claro que tenía experiencia.
Tu novela favorita continúa en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.c♡𝓂 con sorpresas diarias
Hadley estaba satisfecha. No era de extrañar que Ferris la hubiera enviado.
Asintió. —Las comidas del señor Scott deben seguir un plan específico. Tengo la lista del hospital. Se la daré más tarde; por favor, sígala cada día.
«Entendido, señorita Pearson».
Cuando Eric bajó las escaleras, Hadley todavía estaba hablando con la sirvienta. Su voz era tranquila y sus instrucciones claras. «Eso es todo. Si hay algo que no te quede claro, puedes venir a verme».
«Entendido, señorita Pearson».
«Entonces puedes irte».
«De acuerdo».
Cuando el sirviente se alejó, Hadley se giró y vio a Eric apoyado en la escalera, sonriendo. ¿Qué le parecía tan divertido?
Hadley frunció el ceño y le lanzó una mirada de reojo. —Ya que estás aquí abajo, ven a desayunar.
—Oh, vale. —Eric la siguió con una sonrisa despreocupada.
El sirviente trajo el desayuno.
—Señor Scott, señorita Pearson, que aproveche.
.
.
.