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Capítulo 1567:
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En la tenue luz, divisó una lágrima brillando en el rabillo del ojo de Maia, que permanecía allí, negándose a caer. Hermosa de una forma que dolía mirar. Devastadora, de todos modos.
Un dolor agudo se apoderó de su pecho. Llegó de repente, con violencia, como si algo dentro de él se estuviera aplastando. Se agarró el pecho por instinto, y su rostro palideció en cuestión de segundos. El sudor frío brotó en su frente, resbalando sin control. El dolor era físico, abrumador, más allá de su control.
«¿Chris?», exclamó Maia.
La escena la sorprendió por completo. Todo su resentimiento y su pena se desvanecieron en un instante. «¿Qué te pasa?». Se apresuró a acudir a él, estabilizando su cuerpo desequilibrado y guiándolo de vuelta a su asiento.
𝖱о𝗆𝖺ո𝖼𝗲 𝘪ո𝘁𝖾𝗻𝗌𝗼 𝗲ո 𝗇𝘰𝗏e𝘭а𝗌𝟰𝘧𝖺𝗻.co𝗆
Incluso entonces, Chris se negó a soltar su mano.
En ese momento, la niña que había aparecido tan a menudo en sus sueños pareció fundirse con la imagen de Maia: cambiando, superponiéndose, difuminándose en una sola.
«Hay algo», dijo Chris, mirándola fijamente, con la mirada perdida, la voz débil y tensa. «Algo que necesito confirmar contigo». La miró directamente a los ojos.
«¿Nos hemos conocido antes? ¿Te acuerdas? Cuando eras niña, ¿alguna vez me viste?»
«¿Cuando era niña?»
Maia liberó su mano del agarre de Chris con un movimiento firme e inequívoco. Retrocedió medio paso, con la mirada fría y cautelosa, mientras una barrera tácita se erigía entre ellos.
—Señor Cooper, no creo que nuestros caminos se hayan cruzado en nuestra juventud. Nuestro primer encuentro fue en la entrada del Ayuntamiento, y ahí es donde termina. —Sus palabras resonaron, cortantes y definitivas. Sin dedicarle otra mirada, se dio la vuelta y se alejó, con expresión fría.
Chris permaneció clavado en el sitio. Su palma aún conservaba el calor que se desvanecía de la muñeca de ella, pero sentía el pecho vacío, como si le hubieran arrancado algo vital sin previo aviso.
¿Acaso esa niña… no era Maia?
Se hundió en su asiento, apretando los dedos con tanta fuerza que se le pusieron blancos los nudillos. A pesar suyo, sus pensamientos reproducían el rostro de Maia de hacía unos instantes: su ira, su determinación, los sutiles cambios en su expresión. La sensación de familiaridad lo golpeó con una fuerza sorprendente, tan intensa que le hizo estremecerse hasta los huesos.
Chris levantó la cabeza de repente, con los ojos oscurecidos por un brillo inquieto, casi desquiciado. «Espera… quizá lleve años buscando la identidad de esa niña».
Si eso era cierto, solo quedaba un lugar que aún pudiera albergar respuestas. Se puso de pie bruscamente, con la voz áspera pero decidida. «Parece que tengo que volver a los Apartamentos Elysium». Ese lugar ocultaba más que habitaciones cerradas con llave: guardaba fragmentos de un pasado al que ya no podía acceder por completo.
Fuera de Nightshade, la noche pesaba con fuerza. Maia se escabulló por la puerta oculta, con paso enérgico. Siena estaba cerca, escudriñando la zona con evidente inquietud.
«Ya estoy aquí, Siena».
Al oír su voz, Siena se dio la vuelta, y la tensión de su rostro se disipó en cuanto vio a Maia. «Me has asustado. ¿Dónde te habías metido?».
«Estoy bien. Vamos». Maia no dio más explicaciones. Su expresión era apagada, sus pasos apresurados, como si intentara escapar de algo invisible.
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