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Capítulo 1352:
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Fenton abrió la boca, pero no encontró ninguna réplica inmediata. Al provenir de una familia privilegiada, le costaba entender ese tipo de lógica, pero cuanto más lo pensaba, más sentido tenía.
Si Maren solo buscaba su dinero, entonces su actitud indiferente no encajaba con ese objetivo. Si realmente hubiera querido su riqueza y su estatus, a estas alturas ya habría intentado colarse en la familia Shaw con sus encantos. Pero, en cambio, mantenía las distancias.
«¿Me ha engañado? ¿Cómo se atreve a engañarme?», murmuró Fenton, con el pecho oprimido por la furia. La imagen de Maren embolsándose su dinero mientras se distanciaba emocionalmente de él, o peor aún, utilizándolo para mantener a otro hombre, le daba náuseas.
«Por favor, señor Shaw, no se altere. Son solo especulaciones. Aún no tenemos pruebas», dijo rápidamente el guardaespaldas, percibiendo el cambio de humor de Fenton.
Quizás fuera así. Pero una vez que la semilla de la duda se había plantado, Fenton no podía sacársela de la cabeza. Aunque solo hubiera una pizca de verdad, era suficiente para despertar sus sospechas.
—Necesito respuestas. Justo después de la reunión de antiguos alumnos, investiga los antecedentes de ese hombre. Quiero saberlo todo sobre él.
—Sí, señor —respondió inmediatamente el guardaespaldas.
Fenton dio un golpe con la palma de la mano sobre la mesa, apretando la mandíbula.
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—Esa mujer hipócrita. Pase lo que pase, esta noche la llevaré a la cama y veremos lo «inocente» que es en realidad.
—¿Por qué has tardado tanto? —preguntó Maren, ya en el asiento del conductor, con tono impaciente. Llevaba un rato esperando.
—Nada grave, solo algunos retrasos médicos —respondió Fenton con indiferencia, apoyándose en el guardaespaldas para entrar en el coche.
Una vez dentro, no apartó los ojos de Maren. La escrutó con la mirada, buscando señales, pistas, cualquier cosa que pudiera confirmar la historia del guardaespaldas. Pero ella no le dio nada.
—¿Qué miras? —preguntó ella, visiblemente molesta por su escrutinio.
Fenton no dijo nada, pero la tensión era evidente en su silencio. ¿Estaba mal mirarla así? Ella había estado hablando con otro hombre hacía un momento. ¿Por qué estaba tan molesta solo porque él la miraba?
Entonces, la teoría anterior del guardaespaldas resurgió en su mente, y con ella un recuerdo. Durante su acalorada competencia con Granger, Maren había intervenido y lo había ayudado a hacer trampa. En ese momento, él había pensado que era un gesto de lealtad, pero ahora ese momento se sentía mancillado.
Desde su hospitalización, Maren había mantenido la distancia. Sin visitas. Sin intimidad. Sin calidez.
Todo era demasiado sospechoso.
La miró de nuevo, con los ojos fijos en la carretera, y decidió provocarla, lo justo para poner a prueba su reacción.
—Maren, el médico dice que me estoy recuperando bien. Ya no hay peligro real. Me pueden dar el alta. Podemos irnos juntos a casa. —Mientras hablaba, no apartó los ojos de su rostro.
Cualquier indicio de incomodidad, vacilación o molestia lo diría todo. Si ella no lo quería cerca, eso lo confirmaría todo.
Sin embargo, lo que Fenton no se dio cuenta era que, en el momento en que entró en el coche, sus ojos ya lo habían delatado. Maren lo había percibido: ese cambio en su comportamiento, esa sospecha. No estaba segura de por qué actuaba de forma diferente, pero lo notaba, así que, cuando él sacó el tema del alta, ella respondió con naturalidad: «¡Es una noticia maravillosa! Celebremos con una buena comida. Y quizá sea mejor no conducir, no querremos arriesgarnos a otro accidente».
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