✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 687:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
—Señor Bennett. —El tono tranquilo y seco de Hertha lo detuvo en seco—. No perdamos el tiempo. Estamos aquí para hablar de Izabella.
Dejó que el silencio se prolongara un instante, sin apartar la mirada de él mientras la cautela se reflejaba fugazmente en su rostro.
—Creo que ya te has dado cuenta. Sí… Izabella es tu hija.
Lucas había sospechado la verdad e intentado prepararse para ella. Aun así, oír que Hertha lo confirmara ella misma le golpeó con tanta fuerza que le hizo tambalearse, y apenas logró recuperarse a tiempo.
Respiró con dificultad.
—¿Cuándo… —comenzó Lucas, con la voz áspera y tensa—. ¿Cuándo es su cumpleaños? ¿Qué edad tiene?
—Su cumpleaños es el 17 de mayo, y ahora tiene casi cinco años.
Por un breve instante, la mirada de Hertha se suavizó al hablar de su hija.
«Es alta para su edad y tiene un peso saludable. Rara vez se pone enferma. Es vivaz, tiene facilidad de palabra y es muy lógica. Pregunta “por qué” sobre todo porque siente curiosidad por el mundo entero».
Hertha hizo una pausa, aparentemente decidida a que ya había dicho suficiente. Pero el frágil anhelo en los ojos de Lucas la llevó a añadir algo más.
Ún𝘦𝘁𝘦 a n𝗎е𝗌𝘁𝗿𝘢 c𝗼m𝘂ոi𝘥𝖺𝘥 𝖾ո n𝗈vе𝗅𝘢ѕ4𝗳𝗮𝘯.с𝗈𝗆
«Le encanta dibujar, aunque sus dibujos son… bueno, bastante abstractos. También le gustan los cuentos, sobre todo los de animales, aventuras y la resolución de misterios. Se le dan muy bien los números y los juegos de lógica, y resuelve los rompecabezas con una rapidez asombrosa. Le encantan los dulces, sobre todo el chocolate, aunque no le dejo comer demasiado. Además, es valiente y se siente cómoda con los desconocidos. En eso se parece mucho a ti».
Una calidez dolorosa inundó el pecho de Lucas.
Cada pequeño detalle hacía que la vaga imagen de la niña en su imaginación se volviera más nítida, hasta que le parecía vívida, real e insoportablemente adorable.
Se lo había perdido todo: su primera sonrisa, sus primeros pasos, la primera vez que llamó «mamá» a Hertha. Habían pasado cinco años enteros de su vida sin él.
«¿Ella…?» Lucas tragó saliva para aliviar el nudo que tenía en la garganta. «¿Sabe algo de mí?»
Hertha levantó el café con leche que el camarero acababa de servir, dio un sorbo mesurado y luego lo dejó sobre la mesa. Cuando volvió a mirar a Lucas, su expresión era serena.
«Le dije que su padre había fallecido en un accidente antes de que ella naciera». Hertha continuó con calma: «Cuando vuelva, buscaré el momento adecuado para explicarle la verdad, si quieres reconocerla. Le diré que su padre está vivo, pero que ciertas circunstancias le impidieron estar con nosotros. Si ella lo acepta y quiere conocerte, podréis veros con regularidad. Decida lo que decida, respetaré sus deseos».
Sus palabras eran tranquilas, claras y totalmente racionales.
Para ella, su hija era lo primero, e Izabella tenía derecho a saber la verdad y a elegir por sí misma.
Lucas no puso ninguna objeción. Entendía su postura y le agradecía que estuviera dispuesta a ofrecerle al menos eso.
«De acuerdo. Lo entiendo», dijo con voz ronca, asintiendo lentamente con la cabeza. «Seguiré tus indicaciones y respetaré lo que Izabella quiera».
.
.
.