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Capítulo 154:
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Ese tipo de afecto directo y excesivamente íntimo estaba muy lejos de su zona de confort. Instintivamente, le dio ganas de apartarse.
La oscuridad los envolvía mientras se miraban en silencio.
Connor podía sentir la tensión en su cuerpo y la vacilación que ella no podía ocultar.
La mayor parte de la frustración que había sentido al ser ignorado ya había desaparecido en el momento en que ella le preguntó con delicadeza si estaba enfadado.
De todos modos, nunca había querido que ella imitara esas sugerencias exageradas de Internet.
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Lo que quería era su preocupación. Su atención. Esa impotencia nerviosa que ella sentía ahora mismo por su culpa.
Solo eso bastaba para demostrar que él ya ocupaba un lugar en su corazón.
Si la presionaba demasiado, ella solo se alejaría aún más.
Connor dejó escapar un suspiro silencioso y le soltó la mano, junto con la presión que había estado creando deliberadamente entre ellos.
—Está bien. No te obligaré a hacerlo. —Su voz recuperó su tono tranquilo habitual, teñido de una leve y impotente indulgencia.
Se tumbó de nuevo y rodeó a Joslyn con un brazo, atrayendo su cuerpo tenso hacia su abrazo.
Connor apoyó ligeramente la barbilla contra la coronilla de ella y habló en voz baja: —Pero no vuelvas a ignorar así a tu marido, ¿vale?
Tras una breve pausa, añadió en voz baja: «La verdad es que no sienta nada bien».
Recostada en sus brazos mientras escuchaba el ritmo constante de sus latidos, el pánico y la vergüenza que Joslyn sentía en su interior se desvanecieron poco a poco, sustituidos por una tranquila sensación de calidez.
Realmente era fácil consolarlo.
La verdad era que, en realidad, no había estado enfadado desde el principio. Solo había utilizado esa forma de actuar para hacerle comprender cómo se había sentido.
Joslyn no era tan torpe como para no darse cuenta de eso.
«Vale. No lo volveré a hacer». Hizo esa silenciosa promesa mientras, en secreto, agarraba con los dedos la esquina de la camisa de su pijama.
Tras un breve silencio, Joslyn levantó la cabeza y contempló el contorno de su mandíbula a la tenue luz.
«Señor Newman».
«¿Hm?»
«¿Y si algún día empiezas a descuidarme por alguna razón?»
En el momento en que la pregunta salió de su boca, Joslyn se dio cuenta de que había cruzado una línea.
Aquello no era algo que una persona en su posición debiera preguntar.
Se suponía que debía ser comprensiva y considerada, alguien que nunca se convirtiera en otra carga en su vida.
Pero las palabras ya habían salido.
Joslyn contuvo la respiración mientras esperaba su respuesta, nerviosa, pero con una silenciosa esperanza que no podía explicar.
Connor bajó la cabeza y la miró directamente a los ojos.
Luego habló despacio, con una expresión totalmente seria. «Si algún día acabo descuidándote por culpa del trabajo o por cualquier otra cosa, y eso te hace daño, quiero que me lo digas directamente. Dime: “Connor, estoy molesta”. Joslyn, te lo compensaré. Te consolaré».
La promesa sonaba firme y sincera.
El corazón de Joslyn empezó inmediatamente a latir sin control.
Incluso le empezaron a arder un poco los ojos.
En aquella época, cada vez que Brandon la descuidaba, siempre era ella la que tenía que tragarse sus sentimientos y calmarse sola. Ni siquiera se había atrevido a imaginar que alguien la consolara en su lugar.
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