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Capítulo 46:
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«No lo decía como un insulto», le dice Ethan a su hermano.
«Es linda. Me gusta».
«Claro que sí», refunfuña Callan.
Ethan se vuelve hacia mí y pone su enorme mano sobre la mía. Me cubre toda la mano, como lo haría la pata de un lobo.
«Si tenemos un problema, nos ocupamos de él con los puños, no con palabras. No te tomes a mal nada de lo que digamos, cachorro, y encajarás bien».
Ethan
Mientras me alejo de la mesa, me hago crujir los nudillos con los pulgares y mantengo la mirada fija en Warrick. Me he pasado con Luna y ahora Warrick está cabreado.
Espero aplazar todo lo que pueda la paliza que me va a dar.
«Debes de estar cansada, Luna», digo, mientras mi mirada va y viene entre Luna y mi Alfa.
Warrick se entretiene liándose un cigarrillo, pero sé que está siguiendo todos mis movimientos.
«¿Quieres que duerma aquí?», pregunta, limpiándose la boca con la manga y dejando el cuenco vacío.
«¿Tienes algún sitio mejor al que ir?» Pregunto.
«No.
Ahora que mamá se ha ido…» Su voz se entrecorta, y se sorbe los mocos.
«Ve al dormitorio, yo iré en un segundo», digo, tratando de ser útil recogiendo los platos de la cena.
Warrick golpea una cerilla contra la mesa y enciende su cigarrillo.
Luna se levanta, tose el tabaco y sale de la habitación arrastrando los pies, con cara de gatito perdido.
Y si hay algo que se me da bien es cuidar del gatito.
Mientras aparto las tazas de Java Jolt que hay en la encimera, haciendo sitio para los cuencos y las cucharas, Callan se acerca por detrás.
«No la toques, joder», gruñe.
Le aparté con el codo.
«¿Qué, crees que soy tan gilipollas?»
«No sólo lo pienso», dice Callan.
«Lo sé.»
«Vete a la mierda, gilipollas.»
«No, que te jodan si le pones una mano encima», dice Callan, hinchándose como si estuviera dispuesto a pelear conmigo.
Odio cuando hace eso, pero cuando miro a Warrick por el rabillo del ojo, le está dando una calada a su cigarro, clavándome su mirada penetrante.
«No la tocaré», digo, machacando las palabras.
«Bien», dice Callan.
«Bien», respondo. Pero la verdad es que aceptaría a Luna en un segundo si estuviera dispuesta. Pero es más que eso.
Es tan ingenua que resulta doloroso. La vibra de cachorro perdido que tiene me hace querer hacer más que cogérmela. Me hace…
Quiero mantenerla a salvo de las heridas que pusieron esa mirada cautelosa en sus ojos tan jóvenes.
Después de recoger la mesa, me planteo fregar los platos, pero me lo pienso mejor. Si no me ocupo yo de Luna, lo hará uno de mis hermanos. No soy el único gilipollas por aquí.
Salgo a grandes zancadas de la habitación, haciendo un gesto de desprecio a Callan, y me dirijo al dormitorio que he dejado para Luna. No me importa lo más mínimo. Dormiré en el suelo junto a Callan y estaré bien.
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