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Capítulo 898:
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Vincent se asomó y explicó: «Es un acontecimiento importante. Habrá representantes de varias joyerías. Por favor, prepara unos cuantos diseños; puede que tengamos otros planes esta tarde».
Katelyn hizo una pausa para reflexionar. «De acuerdo.»
Vincent había fijado el plazo para estos bocetos de diseño en tres días. Había estado trabajando hasta altas horas de la noche y tenía los dibujos listos. El banquete estaba fijado para las ocho de la tarde.
Katelyn condujo hasta su casa, se maquilló y se puso un elegante vestido de noche. Zoey, que la observaba atentamente, apenas podía ocultar su envidia. «Katelyn…
La mirada de Zoey se detuvo en el deslumbrante vestido que sostenía Katelyn, su expresión traicionaba un anhelo envidioso que no podía enmascarar del todo.
«Ese vestido es impresionante… Me quedaría perfecto», reflexionó Zoey en silencio, con los pensamientos teñidos de deseo.
Katelyn, al notar su mirada, frunció las cejas confundida y preguntó: «¿Pasa algo?».
Zoey, con los ojos brillantes de admiración, alargó la mano para pasar suavemente los dedos por las brillantes lentejuelas del vestido. «Katelyn, ¿vas a algún evento? Nunca he visto nada tan bonito».
Katelyn, sentada en su tocador sin mucho alboroto, se encogió de hombros y contestó: «Esta noche hay una gala de empresa. Me han invitado».
¿Una gala de empresa?
La expresión de Zoey se iluminó en un instante. No se trataba de un evento cualquiera: estaría lleno de las personas más influyentes de Granville, un lugar donde se reuniría la élite de la ciudad. Tal vez un encuentro casual con un magnate podría cambiar por completo su futuro.
El pulso de Zoey se aceleró mientras su mente se llenaba de posibilidades. Se serenó y miró a Katelyn a los ojos con una intensidad que reflejaba sus crecientes esperanzas.
«Katelyn, ¿hay alguna posibilidad de que me una al banquete? Sólo quiero experimentar algo nuevo y prometo que no seré una molestia».
Los ojos de Katelyn se detuvieron en Zoey, leyendo claramente sus ambiciones tácitas. No había duda del hambre de oportunidades en la mirada de Zoey. A su edad, Zoey aún no había aprendido a enmascarar sus deseos adecuadamente.
Zoey contuvo la sonrisa, el peso de la penetrante mirada de Katelyn la hacía sentirse expuesta.
«No es que me oponga a darte una oportunidad. Estos eventos requieren una invitación para asistir, ya sabes».
En el pasado, Katelyn siempre había ido como acompañante de Vincent, pero esta vez, la invitación era sólo suya. Este banquete, mucho más exclusivo que otros, mantenía un riguroso control sobre su lista de invitados, sin dejar lugar a errores o adiciones de última hora.
La sonrisa de Zoey vaciló, congelándose a media expresión mientras una sombra de frustración parpadeaba en sus ojos. Apretó los puños con fuerza y sus pensamientos se convirtieron en una espiral de amargura.
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