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Capítulo 867:
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Mientras tanto, Katelyn sintió que la invadía una oleada de incomodidad, insegura de cómo manejar la situación. Sus pensamientos estaban atormentados por los recuerdos de Vincent acudiendo en su rescate, siempre a tiempo, en cada momento de peligro. La cicatriz de su pecho sería siempre un recuerdo vívido, un testimonio permanente de la bala que recibió por ella.
Katelyn se mordió el labio, exhalando un suspiro silencioso. Sus emociones eran un torbellino, y descifrar sus sentimientos por Vincent era cada vez más complejo. Sin embargo, estaba segura de que, en cualquier momento de peligro, no dudaría en protegerlo.
La sala se sumió en un silencio contemplativo, ni Katelyn ni Carol estaban dispuestas a llenarlo.
«Date tiempo para ordenar tus emociones», sugirió Carol suavemente. «Sólo sé cautelosa con tus decisiones de cara al futuro».
Katelyn asintió con convicción, con los labios aún fruncidos. «Lo haré.
Tras pasar un rato más con Carol, Katelyn se dirigió a su despacho. Sin embargo, las palabras de Carol habían agitado sus pensamientos, alterando su estado de serenidad como piedras que saltan en un lago en calma.
En ese momento, Katelyn reconoció que Vincent se había hecho un hueco importante en su corazón. Sin embargo, el dolor persistente de relaciones pasadas, agravado por las complicaciones actuales con Ryanna, alimentaba el deseo de huir.
Sumida en sus reflexiones, Katelyn llegó a su lugar de trabajo. Al entrar en la oficina, un saludo unificado de los empleados le dio la bienvenida.
«Señorita Bailey.»
Katelyn agradeció el saludo con una cálida sonrisa y una leve inclinación de cabeza. Al regresar a la oficina después de algún tiempo, se sintió ligeramente fuera de lugar en medio de un entorno familiar. Mientras resonaban los saludos, la voz de Zoey se coló entre la multitud, claramente audible. Se apresuró hacia Katelyn, entrelazando sus brazos cálidamente.
«¿Qué te trae por aquí hoy? Creía que estabas ocupada». Su pregunta atrajo rápidamente la atención de toda la oficina.
Katelyn se desentendió con cuidado, su tono uniforme y mesurado. «Me las he arreglado para resolver la mayoría de mis tareas». A Katelyn le pareció que el ruidoso saludo de Zoey podría haber sido un intento intencionado de mostrar su cercanía delante de sus compañeros de trabajo. Como era de esperar, la oficina zumbó con susurros.
«¿La Srta. Bailey conoce a esa novata? Parecen muy unidas».
Y desde otro rincón, alguien dijo: «¿Su puesto aquí se debe a la Srta. Bailey? Sus credenciales por sí solas no le habrían permitido pasar las pruebas iniciales, y mucho menos una entrevista final».
Hoy eran las evaluaciones de las prácticas, un momento crucial que determinaría si los becarios podían prolongar su permanencia en la empresa. La sonrisa de Zoey vaciló brevemente, mostrando un atisbo de irritación. ¿Intentaba Katelyn mantener las distancias?
Sin embargo, la sonrisa de Zoey volvió rápidamente, llena de confianza.
«Katelyn, hoy es el día de las entrevistas para las prácticas. Te prometo que no te defraudaré».
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