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Capítulo 820:
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Un intruso desconocido estaba atacando el sistema del portátil de Katelyn. Katelyn se dio la vuelta rápidamente y empezó a defender su portátil del ciberataque. Antes, sólo había cambiado de pestaña sin cerrar el programa en ejecución. Si el hacker lo conseguía, todos los datos correrían peligro de quedar expuestos.
Por suerte, el intento de pirateo terminó rápidamente. Una vez que consiguió detener la brecha, Katelyn reforzó sus medidas de seguridad y cerró todos los procesos en segundo plano.
Cuando por fin levantó la vista, Vincent la miraba fijamente. Una oleada de pánico la invadió. Oh no, se dio cuenta. En su concentración, había pasado por alto el hecho de que Vincent seguía a su lado.
La mirada penetrante de Vincent estaba clavada en ella como si tratara de quitarle la máscara y revelar quién era en realidad. El reciente hackeo había sido obra suya, con Jaxen actuando como su peón para desafiarla. Aunque no era más que una investigación menor, Vincent ya había obtenido la información que buscaba.
«Eres muy hábil con los ciberataques», comentó, con un tono cargado de implicaciones ocultas.
Con calma, Katelyn cerró su portátil y respondió despreocupadamente: «Katelyn es una de las mejores hackers que hay. Me enseñó un par de trucos, pero no estoy ni cerca de su nivel».
Sus palabras cogieron a Vincent por sorpresa. Le hizo recordar sus esfuerzos anteriores por demostrar que Katelyn era realmente TS. Katelyn nunca revelaba nada a menos que hubiera pruebas irrefutables o ella misma decidiera desenmascararse. Pero mientras miraba fijamente aquellos ojos marrones tan poco familiares, un destello de incertidumbre cruzó su mente.
¿Se había equivocado? ¿Era posible que no fueran la misma persona?
Si no, ¿por qué sus ojos parecían tan diferentes?
Cerrando el portátil, Katelyn miró a Vincent con expresión serena.
«Iré a ver a Katelyn al baño».
Sin perder un segundo, Vincent miró su teléfono y respondió con calma: «La brecha en el cortafuegos de mi empresa ya se ha resuelto. No hay necesidad de molestarla por ello».
Al oír su respuesta, las sospechas de Katelyn se confirmaron: todo había sido una trampa para ponerla a prueba.
Con una pequeña sonrisa de complicidad, asintió.
«De acuerdo entonces.»
Mientras hablaba, Katelyn aprovechó un breve instante para volver a su verdadera personalidad. Se quitó las lentillas de colores, dejando al descubierto el color real de sus ojos. Al acercarse de nuevo a Vincent, sus ojos mostraron una convincente expresión de sorpresa.
«Sr. Adams, ¡qué sorpresa verle así en el hospital!»
Los ojos de Vincent se entrecerraron al escrutarla, pero el rostro de Katelyn permaneció perfectamente sereno, sin traicionar nada.
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