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Capítulo 772:
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«Esta es tu última oportunidad. Confiesa ahora, y no involucraré a la policía. Pero si persistes en negarlo, no tendré elección».
El escalofrío en los ojos de Katelyn inquietó a Kristina y el pánico empezó a apoderarse de ella. ¿Podría Katelyn tener realmente pruebas contra ella? Aunque Kristina no era abogada, sabía lo suficiente de leyes como para comprender las posibles consecuencias. Si las cosas iban a más, la cárcel era una posibilidad muy real.
Las otras enfermeras, ajenas a los pensamientos de Kristina, malinterpretaron las palabras de Katelyn como amenazas infundadas. Indignadas, se unieron a la conversación.
La enfermera jefe Magda Beckett se adelantó, con expresión firme. «Señorita Bailey, no nos subestime a las enfermeras. No toleraremos acusaciones infundadas. Si está interpretando el trabajo rutinario de Kristina como envenenamiento del paciente sin pruebas, ¿quién será su próximo objetivo a calumniar?».
Katelyn sonrió fríamente. «Le estoy dando una última oportunidad.»
Su paciencia se estaba agotando y estaba decidida a descubrir al cerebro de todo esto.
Kristina no era más que un peón, y Katelyn no quería perder demasiado tiempo con ella.
Magda se adelantó de nuevo, su tono firme mientras defendía a Kristina. «¿Una última oportunidad? Ella no ha hecho nada malo. Tus palabras son una calumnia y una difamación sin pruebas. Si se niega a marcharse, no tendremos más remedio que recurrir a la policía».
Kristina, nerviosa, se apresuró a intervenir. «Magda, por favor, no involucres a la policía. Entiendo por qué la señorita Bailey está molesta, pero esta situación no es cosa mía».
Intentando reprimir su malestar, Kristina se volvió hacia Katelyn y le dijo: «Deberías irte. No me entretendré con tus preguntas y acusaciones. Escalar esto no nos beneficiará a ninguno de los dos».
Magda, impaciente, volvió a intervenir. «¿Por qué perder el tiempo? Llama a seguridad para que se lleven a este alborotador. Con tantos pacientes que atender, ¿vamos a culpar a las enfermeras de cada incidente? Sentar este precedente perturbará la gestión del hospital».
La mirada de Katelyn seguía siendo gélida mientras hablaba con serena autoridad. «Tus enfermeras pueden estar unidas, pero desafortunadamente, estás defendiendo a la persona equivocada».
Con esas palabras, Katelyn arrojó las pruebas que había traído delante de ellos. «Miren bien lo que ha hecho».
Katelyn arrojó las imágenes que había sacado de las cámaras de vigilancia sobre la mesa frente a las enfermeras. Las imágenes por sí solas bastaban para que las acciones de Kristina parecieran sospechosas.
Kristina palideció de incredulidad. ¿Cómo había podido ocurrir? ¿Cómo consiguió Katelyn acceder al sistema de vigilancia privado del hospital?
Magda, que momentos antes había echado humo, se quedó sin habla. Su mirada se desvió hacia Kristina, con una expresión de asombro evidente en su rostro. «¿De verdad has hecho esto?»
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