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Capítulo 696:
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«Sólo expresamos dudas razonables».
«¿Qué clase de médico trata a sus pacientes completamente disfrazado? ¿Por qué no se quita la máscara ahora y nos deja ver su cara?». Un destello de sarcasmo cruzó los ojos de Katelyn. Esperaba algo de escepticismo, pero no las acusaciones inmediatas y tajantes de Lise.
Si hubiera sido cualquier otra persona, tal vez se habría sentido sorprendida por sus bruscas palabras, pero Katelyn sospechaba que Lise intentaba provocarla deliberadamente.
Su gélida mirada se desvió entonces hacia Neil. «Puede que ella no conozca las reglas, pero usted, señor Wheeler, debería», desafió Katelyn.
Un momento de duda cruzó el rostro de Neil. Era muy consciente de que Hades nunca revelaba su identidad. Aunque sentía el impulso de desenmascararla y descubrir el origen de aquella presencia extrañamente familiar, sabía que la salud de su abuela era más importante que satisfacer su curiosidad.
«Dr. Hades, antes de tratar a mi abuela, necesito que demuestre sus habilidades. No puedo arriesgar su vida sin garantías», declaró Neil.
La respuesta de Katelyn fue gélida. «Si dudas de mi competencia, quizá no debamos continuar. Eres libre de marcharte». Lanzó una mirada burlona a Lise. «Estoy aquí porque Katelyn me ha pedido ayuda, no para que me interroguen unos intrusos».
La cara de Lise se enrojeció de rabia. ¿Qué le pasaba a la doctora? ¿Insinuaba que era un simple perro ladrador? Estaba claro que compartía el don de Katelyn para enfurecer a los demás.
Con los dientes apretados, pero fingiendo compostura, Lise respondió: «Doctor, ¿no es natural que sea precavida cuando usted ni siquiera da la cara?».
Mirando a su alrededor, preguntó: «¿Por qué no está Katelyn aquí?».
Katelyn, impasible ante la pregunta, replicó: «No albergo dudas».
«Por favor, vete». Sus ojos parpadearon con impaciencia mientras dejaba claro su despido.
Neil, aunque visiblemente frustrado, se serenó. Se había acercado a Hades tras conocer su reputación por sus intervenciones para salvar vidas, dispuesto a ofrecerle el triple de sus honorarios habituales si eso significaba asegurarse sus servicios. Pero ahora, ella los rechazaba.
Si el estado de su abuela empeoraba a causa de las provocaciones de Lise y su retraso, las consecuencias serían nefastas. No eran sólo rumores; todos los médicos que había contratado para tratar a su abuela le habían confirmado que sólo Hades podría salvarla.
Neil, tratando de mantener un tono uniforme, dijo: «Dr. Hades, estoy centrado únicamente en el bienestar de mi abuela».
La aguda mirada de Katelyn se clavó en él. «¿De verdad crees que haría daño a mi paciente?»
Neil se quedó momentáneamente sin palabras. Había oído hablar de la naturaleza excéntrica de Hades, y ahora era testigo de primera mano.
Sintiéndose impaciente pero conteniéndose, aclaró: «No era eso lo que quería decir. Dado su estado, necesita desesperadamente tu experiencia».
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