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Capítulo 1566:
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Solo tres palabras, pronunciadas con una indiferencia escalofriante. No era el comportamiento de una heredera mimada. Era la orden de alguien moldeado por las dificultades, imperturbable ante la violencia.
Con la situación ahora bajo control, Lois perdió todo interés en su café a medio tomar. Se levantó con elegancia, se dio la vuelta y se dirigió hacia la casa.
Sabía exactamente quién estaba detrás del ataque, pero eso no le provocó ninguna emoción. Estos acontecimientos no la perturbaron en absoluto.
Esa noche, Katelyn estaba sentada en su estudio, leyendo un mensaje de Jaxen en su teléfono. Entrecerró los ojos, sumida en una profunda reflexión.
«Annie intentó atacar a Lois, pero fracasó. Lois no es una mujer sencilla».
Katelyn conocía las capacidades de Annie. También sabía perfectamente que Annie contaba con un grupo de guardias secretos de élite que permanecían ocultos en las sombras. Debería haber sido suficiente con desplegarlos contra Lois. Sin embargo, Annie había fracasado. Eso solo podía significar una cosa: Lois era mucho más de lo que parecía.
Katelyn había intuido que algo no iba bien con Lois durante el banquete del palacio de la noche anterior. Pero ahora estaba quedando muy claro: esa mujer era mucho más que una simple.
Katelyn cogió su teléfono y escribió una respuesta. «Sigue vigilando. No creo que la jugada de Lois tenga que ver solo con Annie».
Que una familia pequeña desafiara a los Annie en ese momento no era solo algo personal. Era un desafío directo a la familia real Yata y a las casas nobles vinculadas a ella.
¿Cómo podría una familia tan pequeña resistir la inevitable represalia? Y, sin embargo, Lois no tenía miedo. Entró en la refriega con confianza, como si tuviera cartas que nadie más podía ver. Algo más grande estaba en juego.
En ese momento, la puerta del estudio de Katelyn se abrió de golpe.
Vincent entró con expresión impenetrable. Sin preámbulos, preguntó: —Has oído lo de Lois, ¿verdad?
Katelyn asintió. Dejó el teléfono, se inclinó hacia delante y apoyó la barbilla en los dedos entrelazados. Reflexionó cuidadosamente sobre el asunto. —Creo que no es lo que parece.
Vincent cruzó la habitación y se sentó en el taburete junto a ella. Sin decir palabra, deslizó una serie de documentos por la mesa. «Echa un vistazo a esto». Katelyn cogió los papeles y los hojeó. Sus dedos se tensaron alrededor de las páginas, su conmoción era evidente.
Vincent, observando su reacción, continuó: «Según mi investigación, Lois desapareció durante un tiempo. Cuando regresó, era completamente diferente. Por fuera seguía siendo afable, pero por dentro era despiadada. Si algún sirviente le desobedecía, lo castigaba severamente».
Ejercer tal crueldad con tanta facilidad… Era inquietante y poco habitual en alguien de su privilegiada posición.
Katelyn volvió a fijar la mirada en el documento y su dedo siguió una entrada concreta. —¿Volvió con Bernie?
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