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Capítulo 1402:
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Katelyn agarró el brazo de Vincent con dedos temblorosos. «¡Espera!».
Vincent se giró, con preocupación grabada en el rostro. —¿Qué pasa? —Su corazón se encogió al ver la herida sangrante. Sin dudarlo, esparció el polvo medicinal sobre la carne viva. El remedio al menos detendría la hemorragia. En cuestión de segundos, terminó el tratamiento apresurado. —Ya está, vete.
Pero el destino tenía otros planes. Como sombras que se materializaban en la oscuridad, los hombres de Sophia aparecieron, con sus metralletas apuntando con precisión letal a Katelyn y Vincent. La arrogancia irradiaba de cada uno de sus movimientos. Su líder, que llevaba una máscara negra adornada con colmillos amenazantes, tenía un aspecto intimidante mientras se dirigía a la pareja, que apenas se había alejado del coche.
—¡Soltadla o ninguno de nosotros saldrá ileso de aquí! —Su voz resonaba con la certeza de alguien acostumbrado a la obediencia absoluta.
Katelyn estudió a su adversario, sintiendo el poder que irradiaba. Su mera presencia delataba su alto rango dentro de la organización de Sophia. —Parece que ya no hay necesidad de negociar —declaró con voz firme.
En un instante, se levantaron las armas por ambos lados y el aire se llenó de una tensión letal. Cuando los gatillos estaban a punto de dispararse, Samuel salió del coche con la pistola apuntando a la sien de Sophia. —Mueve un músculo —gruñó con voz cargada de intención asesina—, y ella morirá donde está.
La visión de su jefe en peligro paralizó a los hombres de Sophia. Ninguno se atrevió a arriesgar su vida, ninguno excepto el hombre detrás de la máscara con colmillos. Su mirada inquebrantable permaneció fija en Vincent y Katelyn, con el arma firme como una roca. Una sonrisa fría se dibujó bajo la máscara. —Quizás deberías apretar el gatillo ahora.
Las palabras tenían el peso de una expectativa largamente esperada, y sus ojos brillaban con un entusiasmo apenas contenido.
Sophia miró al hombre con gélida indiferencia. —¡El precio de la traición siempre es la muerte! —Su última palabra desató una ola de intención asesina.
En un movimiento borroso, su codo se disparó hacia el cuerpo de Samuel. Aunque este logró prepararse, el impacto le sacudió los huesos. Su agarre del arma flaqueó y sus dedos le traicionaron en el momento crucial.
Sophia le golpeó la muñeca como una víbora. A pesar de los reflejos fulminantes de Samuel, fue un latido demasiado lento. Su férreo agarre le aplastó la muñeca, drenando la fuerza de sus dedos hasta que quedaron inútiles.
Cuando Sophia se dispuso a coger el arma que caía, dos cañones gemelos, empuñados por Katelyn y Vincent, encontraron su objetivo en su cráneo.
—Da el paso, si estás dispuesta a perder la vida —las palabras de Katelyn cortaron la tensión como el hielo.
Sophia clavó en Katelyn una mirada penetrante, con los ojos brillando con un conocimiento oculto—. ¿De verdad vas a acabar conmigo? Si tuviera lo que buscas, ya estaría muerta. ¿Por qué has esperado hasta este momento? —Sus palabras revelaban un peligroso conocimiento de los motivos de Katelyn.
Sin mostrar emoción alguna, los ojos helados de Katelyn se clavaron en su objetivo. El arma rugió y una bala atravesó el omóplato de Sophia.
Todos se quedaron en shock. En un instante, las armas giraron: los hombres de Sophia apuntaron a Katelyn, mientras que las fuerzas de Vincent apuntaron a Sophia. La audacia de atacar a Sophia a plena vista dejó a todos atónitos. Katelyn pasó su mirada gélida por los hombres armados.
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