✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 135:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Katelyn terminó su declaración con una risita.
Observar la expresión de la cara de Neil la divirtió. Se sintió aliviada de no haber almacenado ningún dato personal en su portátil, utilizándolo únicamente para el trabajo.
De lo contrario, mentir a Neil habría sido imposible. Él insistiría en molestarla si creía que le ocultaba algo.
Sus ojos se entrecerraron mientras se centraba en Katelyn. «No me creo lo que dices».
Aunque fingía estar tranquilo, ya se había convencido.
Había intentado repetidamente determinar si Katelyn era realmente Iris. La verdad le había traído la realidad, sólo para que lo frustrara con un rotundo no.
La frustración se encendió en sus ojos. Apretando los dientes, dijo: «Si tú no eres Iris, ¿quién es ella?».
Enarcando una ceja, Katelyn contestó despreocupadamente: «¿Sientes curiosidad por Iris? Averígualo por ti misma. Puede que se haya planteado colaborar contigo, pero desde que le robaste el portátil, te ha cortado el grifo para siempre».
Sus palabras quemaron a Neil, aplastando su espíritu.
Katelyn lanzó una mirada al conflictivo Neil y se dio la vuelta con una mueca de desprecio.
Se maravilló de cómo Neil había conseguido crear el Grupo Wheeler con su nivel de inteligencia.
Congelado en su sitio, Neil la observó marcharse, con las emociones arremolinándose en su interior.
No persiguió a Katelyn. En su lugar, la miró fijamente, con oscuros pensamientos parpadeando en sus ojos.
Descubrir la identidad de Iris ya no era su principal preocupación. Su objetivo inmediato era descubrir al hacker y hacer frente a la crisis de su empresa.
Tras separarse de Neil, Katelyn regresó a casa. Una vez allí, se desplomó en el sofá y se apretó los dedos contra la frente, claramente agotada.
Su vida y su mentalidad siempre habían sido sencillas. Disfrutaba pasando el tiempo en su modesta habitación, realizando actividades que le gustaban.
Cumplir sus sencillos deseos solía ser fácil, pero últimamente se había convertido en un reto.
De repente, su teléfono sonó con un nuevo mensaje. Era un mensaje de Vincent.
«He revisado los borradores que me enviaste. Son todos excelentes. Por favor, cuídate. No te exijas demasiado».
Katelyn había terminado esos borradores durante la noche.
Le sorprendió que Vincent no la instara a terminar todas sus tareas, sino que se preocupara por su bienestar.
La responsabilidad recaería sobre ella si los diseños del portátil robado salían a la luz. Katelyn tocó la pantalla de su teléfono para responderle.
«Por favor, no se preocupe, señor Adams. Le aseguro que todo se entregará a tiempo. Nada saldrá mal».
Vincent respondió rápidamente,
«El trabajo es importante, pero tu salud también lo es».
Katelyn hizo una pausa antes de expresar su gratitud.
«Aprecio su preocupación, Sr. Adams. Gracias».
Vincent frunció el ceño al leer su mensaje. Katelyn siempre mantenía una distancia formal al dirigirse a él como Sr. Adams.
Parecía que había establecido un límite personal, marcando claramente su espacio y manteniendo a raya a los demás. Se daba cuenta de que Neil la había herido profundamente.
Vincent respondió,
«Asistiré a un banquete esta noche y necesito una cita. Srta. Bailey, ¿está libre? ¿Le gustaría acompañarme?»
Cuando Katelyn leyó el mensaje, dudó.
Las presiones de su trabajo básicamente no le dejaban espacio para hacer otra cosa.
Cuando estaba a punto de negarse, apareció otro mensaje.
«En el acto benéfico de esta noche se exhibirá una joya única llamada ‘Estrella’, inédita desde hace casi una década, una pieza con la que sueña todo diseñador. Perdérsela podría ser algo de lo que se arrepentiría».
Su mensaje despertó de inmediato el interés de Katelyn.
La joya Star representaba la cima de las aspiraciones de muchos diseñadores.
Katelyn no era diferente; llevaba años buscando esta pieza.
Y ahora había resurgido.
Una oleada de emoción embargó a Katelyn.
.
.
.