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Capítulo 1244:
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Katelyn, envuelta en un vestido negro de terciopelo, cautivó a todos con su elegante figura. El vestido sin tirantes, adornado con plumas de avestruz negras que revoloteaban en el escote, se balanceaba delicadamente con cada paso. Su cabello, peinado en un elegante recogido, le daba un aire de misterio y sofisticación. Perlas blancas, perfectamente redondas, estaban ingeniosamente entretejidas en su cabello, completando el conjunto y atrayendo la mirada de Ashlyn con tanta intensidad que no podía apartarla.
En ese momento, Katelyn parecía encarnar el encanto cautivador de un ángel negro.
Abrumada por su belleza, Ashlyn exclamó: «¡Vaya, estás increíble! Esta noche serás la reina del baile».
Saltando del sofá, Ashlyn añadió con determinación: «Voy a ir contigo esta noche. Aunque no me hayan invitado, encontraré la manera de acompañarte».
No podía esperar a ver las caras de asombro de los demás invitados. Para Ashlyn, Katelyn parecía casi divina.
Sonriendo cálidamente, Katelyn preguntó: «¿De verdad estoy tan guapa?». Se miró en el espejo por un momento. Pensaba que su aspecto era normal.
Sin darle más vueltas, Katelyn se volvió hacia Ashlyn y le dijo: «¿Estás segura de que vas a venir conmigo esta noche? Si es así, date prisa y prepárate, o se nos acabará el tiempo».
Ashlyn no perdió el tiempo. Una vez tomada la decisión, dejó a un lado el libro, sonrió a Katelyn y dijo: «Vale, voy a prepararme».
Katelyn vio a Ashlyn salir corriendo y su sonrisa se amplió.
Pasó una hora rápidamente y estaban listas para salir. Katelyn miró su reloj. Eran las siete de la tarde, la hora perfecta para partir.
Mientras tanto, en el lujoso salón de baile del Hotel World, las lámparas de cristal iluminaban el espacio, reflejándose en la opulenta decoración. Personalidades distinguidas de diversos sectores intercambiaban palabras en voz baja, con copas de champán en la mano.
Esa noche se celebraba el cumpleaños de Ryanna.
Envuelta en un delicado vestido de gasa blanca, Ryanna irradiaba una belleza etérea, parecida a un ángel descendido de los cielos.
Un grupo de distinguidas damas se acercó a ella con cálidas sonrisas y la saludó diciendo: «Feliz cumpleaños, princesa Ryanna». Momentos después, otro grupo llegó para unirse a la celebración.
Los invitados dieron un paso adelante, levantaron sus copas y se unieron a las sinceras felicitaciones.
«Feliz cumpleaños». Durante un breve instante, todos se reunieron alrededor de Ryanna, que era sin duda la protagonista de la velada.
Con una sonrisa amable, Ryanna respondió a cada uno de ellos: «Gracias». A su lado, Fiona Robles destacaba con un llamativo vestido rojo. Miró a Ryanna con una sonrisa y le preguntó: «Princesa Ryanna, he oído que tu prometido ha llegado a Yata. ¿Ha venido solo para tu cumpleaños?».
Un murmullo de risas se extendió entre la multitud. La relación entre Ryanna y Vincent era bien conocida en Yata. Aunque Katelyn también era conocida por la gente, despertaba poco interés. El verdadero compromiso era entre Ryanna y Vincent, y Katelyn estaba lejos de ser aceptada en la familia Adams. La élite tenía sus reglas tácitas, que todos reconocían.
Ryanna continuó con una suave sonrisa: «Quizás».
Su respuesta confirmó sutilmente las especulaciones, y las sonrisas se hicieron más cómplices.
Pero en ese momento, un revuelo rompió la tranquilidad en la entrada. Cuando todos volvieron la cabeza, la expresión de Ryanna reveló que esperaba la interrupción. Era evidente que Katelyn acababa de entrar.
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