✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1165:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Una premonición ominosa
«¡Vete al infierno!». Con un feroz golpe, Sophia derribó la farola justo cuando Katelyn volvía a apuntar con su espada hacia su abdomen. El impacto casi dejó inconsciente a Katelyn. A pesar de ello, su espada volvió a alcanzar el abdomen de Sophia.
En represalia, Sophia propinó una poderosa patada que hizo caer a Katelyn de espaldas al suelo.
Sophia oyó claramente el sonido de la cerradura de la puerta. Al darse cuenta de que no podía quedarse más tiempo, lanzó una mirada furiosa a Katelyn antes de darse la vuelta y salir por la ventana.
En ese momento, la puerta se abrió de golpe.
Vincent irrumpió en la habitación con Ashlyn y los demás. La escena que se encontró ante sus ojos le provocó un nudo de miedo en el estómago. Gritó: «¡Katelyn!».
Ashlyn, visiblemente conmocionada, apenas había cruzado el umbral cuando el olor a sangre llegó a sus sentidos. Exclamó presa del pánico: «¡Katelyn!». Esta vez, Norma y los demás se quedaron atrás. Con Vincent en escena, la imprudencia estaba fuera de lugar. La formidable influencia del Grupo Adams se cernía sobre ellos.
Al ver la ventana abierta, Vincent ordenó: «¡Samuel, tras ella!».
Samuel asintió con un movimiento seco y respondió: «¡Ya voy!».
Al volverse para inspeccionar la habitación, Vincent finalmente vio a Katelyn tirada en el suelo, en un rincón cerca de la cama. Tenía la ropa esparcida por todas partes y grandes zonas de su piel estaban al descubierto y enrojecidas de una forma claramente antinatural.
Una expresión tormentosa cruzó el rostro de Vincent. Irradiando una intensidad escalofriante, cubrió rápidamente a Katelyn con una sábana, la tomó en brazos y gritó: «¡Al hospital, rápido!».
Mientras Samuel perseguía a Sophia, Ashlyn dijo apresuradamente: «Traeré el coche». El pánico se apoderó de ella.
Katelyn sabía que la medicina era peligrosa, ¿por qué la había tomado? Reinaba la confusión, pero la urgencia del momento no dejaba espacio para la reflexión.
Aunque Norma no tenía ni idea de lo que había pasado, la sangre en el suelo dejaba claro que acababa de tener lugar una lucha a vida o muerte. No se trataba de pillar a alguien en flagrante delito de infidelidad, sino de una lucha desesperada por la supervivencia.
Sus acompañantes permanecieron en silencio, sabiendo intuitivamente que las palabras solo perturbarían el ambiente ya tenso.
Poco después, se vio a Vincent guiando a Katelyn al coche. Ashlyn arrancó el motor y se dirigió directamente al hospital.
En los brazos de Vincent, el cuerpo de Katelyn era un torbellino de angustia. Sus manos buscaban erráticamente el torso de Vincent, provocándole escalofríos involuntarios.
Vincent atrapó una de las manos errantes de Katelyn y tragó saliva con dificultad.
—¡Quédate quieta!
Katelyn, al oír la súplica de Vincent, se pellizcó el muslo con fuerza, buscando claridad. Ese breve dolor le despejó la mente momentáneamente. Empujando a Vincent, jadeó.
—Sr. Adams, perdóneme, no puedo controlarme. Cómo deseaba poder desmayarse.
Mientras Ashlyn conducía, oyó la voz de Katelyn y se dio cuenta de que apenas estaba consciente. Las lágrimas llenaron los ojos de Ashlyn de forma incontrolable mientras susurraba: «Katelyn, sabías que esa droga era peligrosa, ¿por qué la tomaste?».
Debería haber fingido los efectos de la droga. Ahora se había reducido a ese estado.
Mientras la confusión nublaba de nuevo sus pensamientos, Katelyn se pellizcó el muslo de nuevo.
«Era necesario para evitar que sospechara de tu lealtad». Era la única forma de mantener a Ashlyn fuera de peligro. Dados los limitados medios de defensa de Ashlyn, no tenía ninguna posibilidad contra alguien tan despiadada como Sophia.
.
.
.