✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1145:
🍙🍙🍙🍙🍙
Pero bajo su negación exterior, si sólo se tratara de la reciente discusión, probablemente sólo se consideraría un intento de delito en el peor de los casos.
Pero ahora, las pruebas que tenían delante eran irrefutables. La pareja, antaño segura y orgullosa, estaba ahora sentada en un silencio atónito, temerosa de pronunciar una sola palabra que pudiera empeorar las cosas para su hija.
Al ver la terquedad de Lise, el agente le puso otro documento delante.
«Tal vez le gustaría echar un vistazo más de cerca a esto.
Parece que mezclaste la leche de la novia de Castiel Todd con una droga alucinógena, que la llevó a delirar y, finalmente, a la muerte.»
Lise se quedó helada, sin color en la cara. Cómo habían llegado las cosas a este punto?
El documento también contenía capturas de pantalla de las cámaras de vigilancia. Dentro de la bolsa había una unidad USB, que contenía las pruebas de vídeo de ese momento.
Lise se encontró sin forma de negar lo sucedido.
Las manos de Jaxen se cerraron en puños. Las venas le sobresalían, el esfuerzo por contener la furia se reflejaba en su postura. Fijó la mirada en Lise y preguntó con voz gélida: «Era una vida brillante, alguien que nunca te guardó rencor. ¿Por qué tuviste que llevártela?».
El peso de su ira era imposible de ignorar.
Si fuera posible, Jaxen habría acabado con la vida de Lise en ese momento.
Su amiga era una apasionada de la danza, una pasión que tenía por encima de todo.
Era excepcionalmente hábil, e incluso tuvo la oportunidad de ingresar en las mejores instituciones de ballet.
Era una persona de la que sentirse orgulloso, pero su vida fue robada en la cima de su belleza.
Jaxen no podía creer que se hubiera quitado la vida, y menos por culpa de ese canalla de Castiel.
Jaxen había pasado años reuniendo todas las pruebas posibles.
Ahora, por fin, todo ese esfuerzo había dado sus frutos.
Katelyn permaneció en silencio, pero podía percibir la pena que pesaba sobre Jaxen.
Lise se quedó mirando las pruebas, con los ojos desorbitados por la incredulidad.
Sacudió la cabeza una y otra vez, con voz temblorosa: «¡No he sido yo! No he podido ser yo».
Pero el miedo en sus ojos contaba otra historia. ¿Qué más había que entender en aquel momento? Ahora estaba claro: Lise era quien había acabado con la vida de aquella chica.
El cuerpo de Sharon se puso rígido, su rostro perdió el color y se desplomó en el suelo.
Suplicó con voz entrecortada: «Tiene que ser un error.
Por favor, compruébalo otra vez. No puede ser Lise».
Su hija, tan obediente y amable, ¿cómo podía ser capaz de asesinar? La arrogancia que una vez la definió había desaparecido.
En ese momento, Jeff pareció envejecer varios años, con el cuerpo ajado y agotado.
Para la familia Bailey, sin embargo, esto fue sólo el comienzo de una pesadilla impensable.
El policía miró a Lise con una mirada penetrante y carente de emoción.
Preguntó fríamente: «¿Tiene alguna objeción a que la detengan? Si es así, consiga un abogado. Nos veremos en los tribunales».
Con la montaña de pruebas en su contra, no creía que ningún abogado pudiera defenderla.
Sus intenciones eran oscuras, tratar la vida de alguien como si no significara nada.
Sin previo aviso, Lise giró hacia Katelyn, con voz desesperada.
.
.
.