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Capítulo 1144:
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«Oficial, esto contiene todas las pruebas que necesita.
Espero que el culpable rinda cuentas».
Katelyn se quedó paralizada, su mente se aceleró al darse cuenta de algo.
Sin pensarlo, desvió la mirada hacia Lise. Hubo un tiempo en que creía que Lise podría haber llevado una vida decente si hubiera sido más sincera, más recta.
Pero ahora, esa creencia le parecía totalmente fuera de lugar. La gente como Lise no merecía ninguna oportunidad de ser feliz.
Lise, sorprendida por la intensidad de la mirada de Katelyn, sintió que la invadía una oleada de confusión. Qué papel tenía en todo esto la repentina llegada de Jaxen?
El rostro del agente se endureció al revisar el contenido del expediente que Jaxen le había presentado.
Su voz sonó con autoridad cuando dio la orden: «¡Pongan a Lise Bailey bajo custodia inmediatamente!».
Se hizo un silencio de estupefacción en la sala.
Aunque el comportamiento reciente de Lise había traspasado claramente los límites legales, aún era pronto en la investigación. La policía aún no estaba preparada para proceder a una detención basándose únicamente en lo ocurrido en el lugar de los hechos.
Al fin y al cabo, Lise seguía detenida, así que no había prisa por actuar de inmediato.
Ahora, todas las miradas estaban puestas en el expediente que sostenía el oficial, y la curiosidad se apoderó del ambiente. ¿Qué podría contener para provocar un cambio de rumbo tan repentino?
Lise, presintiendo el giro de su destino, se defendió, con la voz temblorosa por la indignación.
«¿Qué es esto? ¿Por qué me arrestan? No hay pruebas. ¡No puedes hacer esto! ¡Te demandaré por esto!»
Sin embargo, el agente permaneció estoico, impasible ante su arrebato. Con serena precisión, se acercó a ella y le mostró el expediente.
«¿Recuerdas a Castiel Todd? Seguro que has oído hablar de la trágica muerte de su novia».
En cuanto esas palabras salieron de la boca del oficial, la expresión de Lise se congeló. Un torrente de recuerdos, enterrados hacía tiempo, volvió a su mente.
Por aquel entonces, se había sentido atraída por Castiel por su riqueza, pero él ya tenía pareja.
Entonces ocurrió lo impensable: su novia, abrumada por la presión, se quitó la vida saltando de un edificio.
Poco después, Castiel quebró y Lise se alejó de él como si nada hubiera ocurrido.
Pero ahora, después de tantos años, ¿por qué se volvía a sacar a relucir este doloroso capítulo?
Los labios de Lise se curvaron en una sonrisa forzada, su voz temblaba de inquietud.
«Ella saltó por su cuenta. No fue culpa mía».
Todos los que conocían a Castiel y su trágico pasado comprendían lo que había sucedido.
Seguramente, esto no era suficiente para justificar un arresto.
La sala se sumió en un silencio atónito. Nadie esperaba que Lise se viera envuelta en algo tan oscuro. Bajo su aparente inocencia, ¿qué otros terribles secretos había ocultado?
Katelyn permaneció en silencio, con la mirada fija, absorbiendo todo lo que se desarrollaba a su alrededor.
Jaxen, sin embargo, estaba prácticamente temblando de furia, con la mandíbula tan apretada que le rechinaban los dientes.
Si no hubiera agentes presentes, ya habría tomado cartas en el asunto, enfrentándose a Lise de una forma que no le hubiera dejado escapatoria. Había esperado este día y ahora, por fin, tenía las pruebas a su alcance.
Esta vez Lise no tenía ninguna posibilidad de escapar. La justicia la alcanzaría, pasara lo que pasara.
Mientras tanto, Sharon y Jeff ya estaban pálidos de miedo. ¿Cómo podía estar pasando esto? ¿Su hija, sospechosa en un caso en el que se había perdido una vida? Parecía inimaginable.
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