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Capítulo 1535:
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«A mí no me lo parece».
«Entonces déjala ir. Deja que trabaje con Emma, ella es el verdadero objetivo, no yo».
Era un momento delicado. El verdadero objetivo de Patricia siempre había sido Emma, no ella.
Lo que más le preocupaba era la idea de que Emma pudiera no tener suficiente protección.
«Ya ha firmado el contrato. No creemos problemas ahora». Michael llegó al salón y dejó a Dayana con cuidado en el sofá. «Además, está cualificada. Le diré a Almeric que la vigile, por si acaso».
—¿De verdad estás celoso de Elin?
Michael se burló: —Ni siquiera actúa como una mujer.
—Bueno, es más hombre de lo que tú jamás serás.
¿Qué?
Eso le dolió más de lo que ella probablemente pretendía.
Abrió los ojos como platos. —¿Estás diciendo que no soy lo suficientemente masculino?
—No es eso lo que quería decir.
—Entonces, ¿qué querías decir?
—Solo creo que es ridículo estar celoso de Elin, precisamente.
—¿Qué tiene de ridículo?
Para Michael, Elin no se parecía en nada a una mujer.
Siempre vestida de negro, siempre con el ceño fruncido y capaz de derribar a dos guardaespaldas como si nada. Junto a la belleza suave y frágil de Dayana, Elin era como una máquina de guerra viviente.
«Es difícil de explicar». La irritación de Dayana comenzó a hacerse evidente.
Sintiendo la tensión, Elin bajó las escaleras y tomó la palabra. «Me gusta Dayana, pero solo porque me recuerda a mi hermana pequeña. Eso es todo. No le des más vueltas».
Michael se tensó al percibir el cambio en su tono.
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«Mi hermana murió cuando era adolescente. Cáncer», añadió en voz baja. «No pude salvarla…». Su voz se quebró y las palabras se desvanecieron.
Almeric salió de la cocina justo a tiempo para oírlo.
Cuando vio los ojos enrojecidos de Elin, llenos de lágrimas contenidas, sintió una punzada de compasión.
Con rostro serio, se volvió hacia Michael. «Sr. Davies, se equivoca. A Elin siempre le he gustado».
Elin estaba a punto de llegar a su límite, pero esas palabras la dejaron helada.
Se volvió hacia él, atónita, como si hubiera perdido completamente la cabeza.
«¿De qué estás hablando?».
«No hace falta que me lo expliques. Sé que te gusto. Llevas un tiempo enamorada de mí».
Elin lo miró con total incredulidad.
¿Cuándo había dicho eso?
¿En qué mundo de fantasía vivía este hombre?
¿Acababa de decir eso en voz alta?
¿Cómo podía hablar en serio?
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