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Capítulo 1498:
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Sentándose en una silla junto a la cama de Dayana, Ricky recapituló todas las pistas que habían seguido.
«¿Ese tirador es el conductor de la furgoneta que nos atropelló?», preguntó Michael, con incredulidad pintada en su rostro.
«Exactamente».
«¡Maldita sea! Si me hubiera dado cuenta, habría acabado con él allí mismo».
«Se escapó. No sirve de nada darle vueltas al pasado».
El rostro de Michael se endureció. Tomó la mano inerte de Dayana y la sostuvo con cuidado.
Seguía intacto gracias a ella. Ella lo había salvado durante la colisión, protegiéndolo del vidrio y el acero, dándole la oportunidad de defenderse.
Sin ella, tal vez no habrían salido con vida.
—Ve. Yo vigilaré.
Ricky asintió. —Asegúrate de que lleguen los refuerzos.
—Lo harán.
De camino a casa, Ricky se recostó con los ojos cerrados, con la mente a mil por hora.
Nombres y rencores revoloteaban por su mente. Los rivales empresariales no le preocupaban mucho, sabía cómo lidiar con ellos. Pero Axell… Axell era otra cosa.
La mención casual de Emma sobre él se le clavó como una astilla. Ese hombre había cuidado de Winifred en su día. ¿Podría ser este caos una represalia por ella?
Fue Ricky quien reunió información escandalosa sobre Winifred para Emma. Las consecuencias arruinaron a muchos, incluido Axell.
Con una pésima reputación y un largo historial de mal comportamiento, Axell fue expulsado de la familia López tras el escándalo.
Desapareció durante un tiempo, pero luego regresó, actuando con cautela y discreción.
Pero Axell era más inteligente de lo que parecía. Antes de que Verena se hiciera cargo de su agencia, había manipulado las cifras, dejándola a ella para que respondiera por delitos financieros. Una hábil maniobra que demostró que no era solo palabrería.
Cuando el vehículo se detuvo en su finca, un guardia se acercó y abrió la puerta.
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Ricky salió y entró sin detenerse.
Subió al piso superior y entró en la suite principal. Emma yacía bajo las sábanas, pero no dormía.
Al verlo, se incorporó. —¿Dónde has estado?
—En el hospital.
—¿Para ver a Dayana? Él asintió.
Sentándose a su lado, le preguntó: —¿Por qué no duermes?
—Lo he intentado. No puedo desconectar la mente.
—Intenta no darle vueltas a las cosas.
—¿Ya ha recuperado la conciencia?
—Lo hará.
La rodeó con un brazo y la acostó con suavidad. —Cierra los ojos. Descansa ahora.
A la mañana siguiente, Ricky se dirigió a la oficina con un mayor dispositivo de seguridad siguiéndole.
La mansión Jenner estaba ahora fortificada. Los guardias no solo vigilaban los terrenos, sino que también controlaban un amplio perímetro para frustrar otro ataque de francotiradores.
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