✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1230:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Un pesado silencio invadió el estudio, y Michael mantuvo la mirada fija en el suelo. Su mente daba vueltas mientras luchaba por asimilar todo lo que Travis acababa de revelarle.
Nunca imaginó que Travis, que siempre se mostraba arrogante ante los demás, tuviera un pasado así.
De repente, Michael se dio cuenta de algo. Cuando Travis conoció a Dayana, la eligió a ella en lugar del lujoso coche que Padgett le había ofrecido como pago por sus deudas porque se parecía a Evie.
«Entonces, en realidad no sientes nada por Dayana, ¿verdad?».
Travis apagó el cigarrillo en el cenicero y miró a Michael. «Te equivocas. Me gusta mucho».
Dayana era tan testaruda como Evie, y se parecían físicamente. No había ninguna razón para que no le gustara Dayana.
—¿Te gusta? Entonces, ¿por qué no la salvas? Se le acaba el tiempo. Si no donas ahora, será demasiado tarde y morirá.
Travis ignoró las palabras de Michael. En cambio, dijo: —Tu padre se puso en contacto conmigo.
—¿Qué quería de ti?
—Por supuesto, un trato.
A Michael se le encogió el corazón. —¿Qué trato?
—Si aceptas casarte con Claire, tu padre me transferirá la propiedad de Paradise. Si rompes todos los lazos con Dayana, le donaré mi médula ósea.
Michael palideció.
Al final, era su padre quien lo había traicionado, utilizándolo como moneda de cambio.
—La decisión es tuya —añadió Travis. Su voz era inquietantemente tranquila, como si estuviera hablando del tiempo, lo que dejó a Michael atónito. ¿Cómo podía alguien ser tan frío e indiferente cuando estaba en juego una vida?
¿Así era como trataba a alguien a quien decía querer?
—Tu mujer lleva inconsciente en la cama. ¿Cómo puedes hacer algo tan cruel? ¿No te importa el karma de tu propia mujer y tu hijo?
Tu novela favorita continúa en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒαɴ.ç𝓸𝗺 actualizado
La expresión de Travis permaneció inalterable, pero sus ojos se volvieron aún más fríos. —Michael, no te hagas el santurrón. Tengo casi treinta años. ¿Qué hay de malo en querer casarme? Elsa necesita una madre. Una madre que pueda hablar, reír, moverse y cuidar de ella.
—¿Y elegiste a Dayana porque se parece a Evie?
Travis no respondió, su rostro permaneció impasible. Pero en el fondo, no podía negar la verdad en las palabras de Michael.
Michael volvió a preguntar: —¿Sabe Elsa que planeas reemplazar a su madre?
—Eso no es asunto tuyo. Deja que yo me ocupe de los asuntos de mi familia.
—¿No temes que le cuente la verdad a tu hija?
Travis apretó los puños, tensando visiblemente los tendones del dorso de las manos. Su mirada fría y aguda se clavó en Michael, y un destello de intención asesina brilló en sus ojos. —Puedes intentarlo, ya veremos qué pasa.
—No te preocupes. No soy tan despreciable como tú. No me desquitaré con una niña.
Tras decir esto, Michael se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta. Pero Travis le llamó desde atrás: —Si fuera tú, lo pensaría bien. Es la única forma de salvar a la señorita Todd.
Los pasos de Michael se detuvieron justo cuando su mano tocaba el pomo de la puerta. «Lo haré». Luego abrió la puerta y salió. Sus movimientos eran rígidos y apenas registraba sus propios pasos mientras caminaba hacia la entrada.
.
.
.