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Capítulo 1225:
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«¿Te gusta actuar así?», preguntó Michael.
En silencio, Dayana se dio la vuelta y vio un coche entrando en el camino de acceso; parecía que Emma había vuelto.
Con la intención de llamar a Emma para pedirle ayuda, Dayana buscó su teléfono. Antes de que pudiera marcar, Michael se lo arrebató.
Se fijó en la pantalla rota y se detuvo brevemente, luego dirigió la mirada a Claire, que seguía agachada a su lado, con lágrimas corriendo por su rostro.
Sin decir nada, desbloqueó el teléfono.
Dayana intentó recuperarlo, pero Michael se puso de pie rápidamente, elevándose sobre ella.
Ella luchó por levantarse, agarrándose al reposabrazos. Antes de que pudiera reaccionar, Michael la rodeó con un brazo y la atrajo hacia él. Con la otra mano, revisó la galería de su teléfono.
Notó la ausencia de sus fotos.
—¿Has borrado nuestras fotos? —preguntó, alzando la voz por encima de la de Dayana.
—No —respondió Dayana en voz baja.
Ella también se vería obligada a casarse con él por voluntad propia.
Le pidió a Ayden los datos de contacto de Travis, se recompuso e inmediatamente lo llamó para concertar una cena y discutir el asunto más a fondo.
En el invernadero de la mansión Jenner, a instancias de Emma, Sasha retiró los refrescos que se habían servido anteriormente.
La luz del sol inundaba la habitación, trayendo consigo un sutil aroma floral.
Dayana permaneció en los brazos de Michael y Emma, prefiriendo no interrumpir, salió en silencio con Sasha, dejándolos solos.
De repente, el silencio envolvió el espacio, profundo e ininterrumpido.
Dayana intentó zafarse del abrazo de Michael, pero él la apretó más contra él.
Se inclinó, rozando suavemente su nariz con la de ella antes de que sus labios se encontraran en un beso suave y prolongado.
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El beso, suave y cauteloso, pareció debilitarla aún más, incapaz de mantener la concentración.
Al darse cuenta de su frágil estado, Michael se apartó rápidamente. Sus respiraciones se mezclaron entre ellos, la atmósfera cargada de un anhelo tácito.
—¿Dejarás de resistirte ahora? —susurró Michael suavemente.
Dayana intentó empujarlo, pero le faltaban fuerzas para hacerlo.
«Dayana, sé que nunca aceptaste estar con Travis. Todo lo que dijiste antes no era cierto», dijo Michael, girando suavemente su rostro hacia él. «Iré a suplicarle. Haré lo que sea necesario para asegurarme de que ayude. Prometo arreglar las cosas. Por favor, no me empujes más. Volvamos a estar juntos, ¿de acuerdo?».
Michael lo hacía parecer tan sencillo. Pero alguien como Travis, un hombre que trataba todo como un negocio, nunca donaría su médula ósea sin esperar algo a cambio.
¿Era dinero lo que buscaba?
No. Nunca.
Lo que quería era a Dayana.
Dayana dudaba que el hecho de que Michael le ofreciera dinero a Travis cambiara nada.
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