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Capítulo 97:
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“¿Es en serio Nicole?”
No podía creer lo que escuchaba.
Estaba muy molesto.
“Totalmente”, dijo Nicole.
“O sea que para ti sería más fácil dejarle el camino a otra mujer, antes que luchar por mí, ¿Tan poco me amas?”
“Si estuvieras interesado en otra persona, no tendría por qué tratar de retenerte junto a mí, aunque me doliera, tendría que entenderlo, no podría obligarte a estar donde no quieras”, explicó ella.
“Somos tan diferentes Nicole, si yo me diera cuenta de que te empieza a interesar otra persona, lucharía por ti y al tipo lo desbarataría con mis propias manos, amándote como te amo, no te dejaría ir tan fácilmente, no cometería los mismos errores del pasado”.
“Creo que no necesito escuchar más, eso resuelve todas mis preguntas”.
Por sus palabras se dio cuenta de que era sincero.
Él estaba sentado en un sillón individual, Nicole se acercó.
Ella abrió sus piernas y se sentó sobre él.
“¿Estas molesto conmigo?”
Tomó el rostro de Bruno entre sus manos.
“Me lastima tu desconfianza, después de todos estos años esperándote, aún dudas de mí, te juro que a veces no te entiendo”.
No lo dejó continuar hablando; lo beso, él empezó a acariciarla, estaban tan entretenidos que no notaron la presencia de Santi.
“Mamá, papá ¿Puedo jugar con ustedes?”
La pareja se separó inmediatamente, avergonzados por su descuido, trataron de explicarle a su hijo.
“Ooh no hijo, este juego sólo es para adultos, no pueden jugarlos los niños”.
“Mejor vamos a sentarnos un rato en el muelle”
Nicole tomó la mano de su hijo y se lo llevó de ahí de prisa.
Bruno se recompuso y los siguió enseguida.
“Por la mañana saldremos a pescar, este lago es de origen glacial, por lo que el agua es limpia, así que lo que pesquemos nos lo podremos comer”.
“Que bien papi”.
Era la primera vez que Santi lo llamaba de esa manera.
Bruno sintió una agradable calidez en su pecho.
Nicole y él estaban poniendo todo de su parte por ser una familia, sabían que quizá se equivocarían en el proceso, pero estaban decididos a intentarlo.
…
Regresaron a la casa para comer, los dos prepararon unos deliciosos platillos, Santi se encargo de poner la mesa.
Después limpiaron los tres juntos, y regresaron al muelle para ver el atardecer.
Los colores del sol se mezclaban en el cielo, en el lago el reflejo de los colores, pintaba el agua con hermosos matices.
“Me encanta este lugar, hay tanta tranquilidad que casi es posible escuchar nuestros pensamientos”.
Santi jugaba con sus pies dentro del agua, mientras Nicole tenía su cabeza recostada sobre el hombro de Bruno.
“Debemos volver adentro, los insectos no tardan en empezar a hacer su aparición”
Santi salió corriendo en dirección hacia la casa.
Enseguida sus padres fueron tras él.
…
Mientras tanto en otro lugar…
Sergio se encontraba de regreso en Nueva York, Leandro había fingido una emergencia, uno de sus amigos le ayudo a planear algo de rápido.
“¡Caray hijo! Es increíble que me voy un par de días y sucede esto”.
“Yo no estoy encargado de la seguridad ciber ética, era imposible saberlo, de igual manera podría haber pasado estando tú”.
“Tu padre tiene la facilidad de anticipar los sucesos, con él nada de esto hubiera sucedido”, dijo Deborah en un tono de profundo desprecio.
Leandro fulmino a Deborah con la mirada.
Esa mujer lo alteraba, en todos esos años ni un solo día habían podido convivir tranquilamente.
Rina salía de la empresa de Gío.
Estaba parada esperando que el chófer acercara el auto, una camioneta se acercó a gran velocidad, Rina intentó esquivarla, pero no logró hacerlo.
La camioneta huyó del lugar, las personas que ahí se encontraban intentaron reanimar a la mujer sin lograrlo.
El chófer aviso a Gío que bajó corriendo.
La imagen frente a él lo dejo helado, Rina estaba tendida sobre el asfalto en medio de un charco de sangre, tenía los ojos cerrados.
“No puede ser, Rina, no no…”
Se acercó a abrazarla.
Ella no se movía.
Él volteó hacia el cielo mientras pedía.
“Sé que estas allá arriba, sé que me escuchas, sé que no he sido un buen hombre, te he fallado mil veces, pero de la manera más humilde te pido, no te la lleves, todavía no, déjanos ser felices después de todo lo vivido”.
La gente que lo escuchaba estaba impactada al escuchar lo que decía.
La ambulancia llegó para llevársela, él subió con ella, más tarde mientras los médicos estaban con ella, decidió hablar con Bruno.
“Bruno”
Él enseguida se dio cuenta por su tono de voz que algo había sucedido.
“¿Ha sucedido algo?”
“Es Rina… no sé cómo le darás esta noticia a Nicole, pero la han atropellado, está muy mal, tienen que regresar enseguida”
“¡Cielos! Salimos para allá ahora mismo”
Colgó pero se quedó parado.
No sabía cómo darle esa noticia.
Ella se acercó en ese momento.
Iba sonriendo por una broma que le había hecho su hijo.
“A tu hijo le ha dado ahora por hacer actos de magia, deberías de ver lo que me ha dicho”
Al ver el semblante que tenía Bruno, se preocupó.
La sonrisa se le borro del rostro.
“¿Sucede algo?”
“Siéntate por favor Nicole, necesito hablar contigo, toma aire por favor”.
“Habla ya, me estás asustando”.
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