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Capítulo 15:
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“¿Qué es lo que te pasa, piensas tenerlos a las dos a tu disposición? Eres un cínico”.
“No sentí que te disgustara tanto, correspondiste a mis besos y a mis caricias, eso te demuestra que eres y serás por siempre mía, mía en el momento que yo lo decida”, Dijo mientras la observaba y una sonrisa burlona se dibujaba en su rostro.
Nicole dio la vuelta para alejarse de ahí.
Otra vez como idiota se había dejado llevar por sus instintos.
Bruno crispó los puños mientras la veía desaparecer por el pasillo.
Ni el mismo sabía por qué su cuerpo reaccionaba de esa manera cuando estaba cerca de ella.
…
Al otro día Nicole se despertó muy temprano.
Se dio un baño relajante, decidió vestirse muy se%y, sentía que lo necesitaba para elevar su autoestima.
Se puso un vestido negro ajustado, era corto un poco arriba de la rodilla, tenía un escote discreto, pero llamativo, últimamente había notado que estaba subiendo de peso, sus pechos habían crecido, se puso unos stilettos y se recogió el cabello en una cola alta, un poco de maquillaje, perfume, se paró frente al espejo, se sintió satisfecha con su imagen.
Cuando llegó a la oficina, notó que todos se le quedaban viendo, salió del elevador justo en el momento en que Bruno salía de su oficina, se le quedó viendo y con un ademán la llamó a su oficina.
Bruno había llegado temprano al corporativo, necesitaba unos contratos por lo que había salido para ver si Nicole había llegado.
Fue cuando la vio salir del elevador, notó que los empleados que pasaban por ahí no dejaban de verla.
Se veía muy bien con ese vestido ajustado, resaltaba por completo sus curvas, se sintió furioso, nadie además que él podía verla de esa manera.
“Buenos días, Señor Leone, dígame, ¿Qué es lo que necesita?”
Se dirigió hacia él fríamente.
“Lo que necesito es que busques la jodida manera de cambiarte esa ropa”, exclamó totalmente fuera de sí.
“¿Perdón? Creo que no estoy entendiendo, creo que es un vestido apto para estar en la oficina”
Ese hombre tenía la capacidad de alterarla.
“¡Carajo! No es el vestido, es como te ves con el puesto”, Contestó sin importarle ocultar más sus celos.
“Entonces ¿Crees que me veo mal con el puesto?”, Pregunto con toda intención de molestarlo.
Bruno pasó sus manos por su cabello con desesperación.
“¡Demonios no! Al contrario, te ves demasiado bien, no puedes ir por ahí llamando la atención de esa manera”.
“Lo siento mucho, estoy cómoda y no pienso cambiarme, si no necesitas algo más me retiro”
Estaba a punto de soltarse a reír frente a él.
Salió dejándolo hecho una furia.
Bruno aventó todo lo que estaba sobre su escritorio.
Bertha al escuchar lo que pasaba, entró corriendo.
“¿Está usted bien señor? ¿Necesita algo?”
“Sí, que salgas y me dejes solo, más tarde que se encargue Nicole de limpiar todo esto”.
“Como ordene señor”.
Bertha se retiró inmediatamente.
Su jefe cada vez estaba de peor humor.
Nicole había escuchado el estruendo provocado por las cosas cayendo y los cristales quebrándose, se sentó tranquilamente ignorando lo que estaba ocurriendo, Bertha se levantó corriendo, un poco después regresó completamente pálida.
“El Señor Bruno no está de buen humor, ha tirado todo lo que estaba en su escritorio, se han roto los cristales, ordenó que más tarde seas tú la que entre a limpiar”.
“Vaya, él hace el desastre y la que tendrá que limpiar soy yo”, contesto molesta.
A la hora de la comida Bruno salió muy serio y se paró frente al escritorio de Nicole.
“Vendrás a comer conmigo”
Le dijo en tono autoritario.
“Lo siento, quedé de comer con Bertha”
Le molestaba si manera de dirigirse a ella.
“No te estoy preguntando, vamos”
Se acercó y la tomó por el brazo para obligarla a levantarse.
Nicole sintió que Bruno ya la había cansado con su actitud, no lo soportaba más, necesitaba buscar la manera de alejarse de él.
Se fueron caminando hasta el restaurante, el lugar que Bruno eligió estaba en la misma cuadra que el corporativo, era muy conocido en el lugar, enseguida les dieron una mesa.
Se sentaron, el mesero se acercó a dejarles el menú mientras le sonreía a Nicole, Bruno intentó no exaltarse, se concentró en leer la carta.
“Bruno, necesito que firmes el divorcio, hace un rato hable con el abogado de mi familia, él se encargará de todo”
Decidió ser directa, ya no podía seguir a su lado.
Bruno sintió que le ardió el rostro ante lo que dijo, jamás permitiría que se alejara, le pertenecía solo a él.
“Ya te lo dije, ni en tus más remotos sueños te libraras de mí”, respondió furioso.
Nicole sintió que las lágrimas resbalaban por sus mejillas, tenía que tratar de ser fuerte, era inútil intentar llegar a un acuerdo con él.
Comieron en silencio.
Evitando cruzar sus miradas, después de un rato salieron del restaurante, solo habían caminado algunos pasos cuando Nicole sintió un fuerte mareo, se recargó sobre la pared, sintió que la tomaban por la cintura, todo a su alrededor se volvió negro.
Despertó en la cama de un hospital, pensó que debería de comer mucho mejor, Bruno estaba a su lado.
Como siempre, la observaba detenidamente.
“¿Cómo te sientes?”, preguntó genuinamente preocupado.
“No creo que en realidad te importe, pero ya me siento bien”, contestó con desgano.
El doctor ordenó que te hicieran algunos estudios.
“Te han sacado sangre, no tarda en traer los resultados, estuviste un rato inconsciente”.
El teléfono de Bruno sonó en ese momento, era el padre de Nicole, ella imaginó que él debió de haberle avisado.
El doctor entró justo en ese momento, Bruno salió al pasillo para contestar la llamada.
“Buena tarde, Señora Leone, me han entregado sus resultados, tiene usted anemia, deberá cuidarse y alimentarse muy bien, sobre todo ahora que tendrá que hacerlo por dos”
“No entiendo doctor ¿A qué se refiere?”
“Está usted embarazada, permítame felicitarla, tendrá cuando menos tres meses, debemos comprobarlo mediante ultrasonido, Bruno se pondrá feliz y sus padres mucho más, soy amigo de la familia desde hace mucho tiempo y sé que desean un heredero”.
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