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Capítulo 422:
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Después de echar un vistazo rápido al documento, Rupert respondió: «Candy, esto es bastante técnico. Deberías empezar con materiales más sencillos».
Candace se mordió el labio y respondió: «Quiero aprender todo lo que pueda».
«Bueno, le diré a Finley que busque a un empleado con más experiencia para que te ayude. Puedes dirigirle cualquier pregunta que tengas en el futuro», dijo Rupert con indiferencia después de pensarlo un poco.
«De acuerdo», dijo Candace, sintiéndose un poco decepcionada. Esperaba aprovechar la oportunidad para acercarse a Rupert, pero él simplemente la había rechazado.
Para no molestarle más, Candace dijo: «Si no hay nada más, me voy. No le robaré más tiempo».
«De acuerdo», respondió Rupert con una sola palabra.
Candace se dio la vuelta y se marchó. En cuanto llegó a la puerta, oyó la magnética voz de Rupert.
—Candy.
Lleno de alegría, Candace se detuvo y se dio la vuelta.
Con el corazón acelerado, miró a Rupert con admiración. —Ron, ¿qué más puedo hacer por ti?
Rupert se levantó y, sonriendo, respondió: —He conseguido que alguien te alquile un nuevo apartamento. Después del trabajo, haré que alguien te lleve allí para que veas si te gusta.
Candace sintió cómo la alegría se extendía silenciosamente por su interior.
No pudo evitar preguntarse si Rupert sentía algo por ella.
Como mínimo, se preocupaba profundamente por ella.
Pensando en esto, Candace se agarró tímidamente al brazo de Rupert y dijo: «Ron, eres tan amable conmigo…».
En ese momento, el teléfono de Rupert comenzó a sonar.
Sacó su teléfono y retiró el brazo.
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No respondió a la llamada de un número desconocido, pensando que era una broma telefónica. Sin embargo, la persona insistió, llamando una y otra vez como si no fuera a parar hasta que él respondiera.
Después de unos cuantos tonos, Rupert pulsó el botón de respuesta con su delgado dedo, con expresión tensa.
«¿Eres Rupert?», preguntó una voz familiar.
«Sí, soy Rupert», respondió en voz baja.
Anika gritó: «Soy yo, Anika. ¡Le ha pasado algo a Annabel!».
«¿Anika? ¿Qué ha pasado?», preguntó Rupert con el corazón en un puño. «¿Annabel está bien?».
«¡Annabel se ha visto envuelta en una avalancha!», exclamó Anika presa del pánico.
Al darse cuenta de que Annabel estaba en peligro y que el equipo de rescate no podía buscarla, Anika se sintió abatida.
¿Una avalancha?
Los ojos de Rupert se llenaron de tensión y preocupación al oír esa palabra. «¿Qué ha pasado? ¿Dónde estás? ¿Y dónde está Annabel?».
No podía entender por qué Annabel se había encontrado con una avalancha.
Anika respiró hondo antes de explicar: «Annabel vino a Chilly Mountain para encontrar a Chayce Finch, que podía tratar a tu abuelo. Se adentró sola en la montaña para buscarlo, pero…».
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