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Capítulo 300:
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Eso era lo que había leído ayer en el libro.
El primer paso para conquistar a una mujer era regalarle flores.
Sin embargo, esto no parecía funcionar con Annabel.
Con el ceño fruncido, Annabel explicó: «No es apropiado que me regales rosas». Aún no había encontrado la respuesta. No quería aceptar las rosas de Rupert antes de encontrarla.
Rupert asintió levemente y acercó sus finos labios a su oído. Su voz grave era tan cautivadora como un violonchelo. «Annabel, ¿no te dije que te estaba cortejando?».
El corazón de Annabel latía con fuerza. Respiró hondo y miró a Rupert a los ojos. «Rupert, juguemos a un juego».
Rupert se quedó atónito y preguntó instintivamente: «¿A qué jugamos?».
«A un juego para poner a prueba nuestro destino», respondió Annabel con los labios fruncidos.
Rupert sintió curiosidad. «¿Cómo?».
«Tú caminas en esa dirección y yo en la opuesta. Si acabamos encontrándonos, significará que estamos destinados a estar juntos», explicó Annabel.
Después de pensarlo un momento, Rupert asintió y dijo: «De acuerdo».
«Ve tú primero». Preocupada por si él hacía trampa, Annabel le indicó la dirección correcta.
Rupert la miró fijamente y dijo: «Demostraré que estamos destinados a estar juntos».
Al ver cómo la alta figura de Rupert se hacía cada vez más pequeña a medida que se alejaba, Annabel se sintió un poco triste.
No conseguía entender sus sentimientos hacia él.
¿Estaba confundida? Parecía que sí.
¿Le gustaba? Un poco.
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Pero, ¿era eso amor? Annabel no podía estar segura.
Solo sabía que nunca había sentido eso por nadie antes de conocer a Rupert.
Sin embargo, también sabía que otra mujer ocupaba su corazón: Candy.
Tenía miedo.
Temía que Rupert solo la viera como un sustituto de Candy. Le preocupaba que solo la estuviera cortejando por Candy.
¿Debía aceptar su cortejo?
Después de respirar profundamente varias veces, Annabel apartó de su mente esas emociones desconcertantes y se puso a deambular sin rumbo por las calles de París.
Al anochecer, Annabel aún no se había encontrado con Rupert. ¿Acaso el destino no quería que se vieran? Sus labios esbozaron una sonrisa amarga. Justo cuando estaba a punto de llamar a un taxi para volver al hotel, un parque de atracciones que había a poca distancia llamó su atención.
Este parque de atracciones… ¿Por qué le resultaba tan familiar?
Tenía la sensación de haber estado allí antes.
Algunos fragmentos de recuerdos vagos pasaron por su mente, haciéndole pensar que tal vez sus padres la habían traído allí.
Annabel se masajeó las sienes, esforzándose por recordar algo, pero no consiguió nada.
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Nota de Tac-K: Lindo día queridas personitas. Dios les ama y Tac-K les quiere mucho. („• ֊ •„)੭
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