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Capítulo 1113:
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Cuando confirmó que el borrador del diseño había desaparecido, una sonrisa cómplice apareció en su rostro. Luego volvió tranquilamente a su trabajo, aparentemente de muy buen humor.
La misión se había completado con éxito. Chana estaba más que satisfecha.
Mientras tanto, Talia ya había salido del estudio Leo y paseaba por la calle a un ritmo pausado. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios mientras recordaba lo que acababa de hacer.
Por muy capaz que fuera Annabel, no había duda de que esta vez fracasaría. «Nadie puede ayudarla ahora», pensó Talia, completamente satisfecha consigo misma.
Cuando llegó al estudio de Susan, la encontró en su oficina. Talia se acercó, sacó el boceto de diseño de su bolso y lo dejó sobre el escritorio de Susan.
«Aquí está el boceto», dijo. «El vestido coincide con la descripción que me dio Chana. Puedes modificarlo como quieras».
En cuanto Susan lo vio, abrió los ojos con sorpresa. Miró a Talia con incredulidad en su rostro. No esperaba que Talia fuera capaz de robar el diseño de Leo para el concurso.
Pero la sorpresa duró solo un momento, antes de que la emoción se apoderara de ella. Susan cogió rápidamente el boceto y lo guardó en un cajón.
Los labios de Talia esbozaron una sonrisa de satisfacción. «Ahora que te he dado lo que querías, no puedes echarte atrás. ¿Recuerdas lo que me prometiste antes?».
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Susan asintió. Con el borrador de Leo en sus manos, atender la petición de Talia sería fácil.
«Espere, señorita Clifford», dijo Susan. «Pronto lo verá».
Después de que Talia se marchara, Susan volvió a sacar el borrador y comenzó a estudiarlo detenidamente. El estilo de Annabel era tan creativo y meticuloso como siempre. Realmente era una persona innovadora.
¿Y qué?
Al final del día, Susan había transformado el diseño de Annabel en algo nuevo, superponiendo su propio estilo al original. Al contemplar su trabajo, una oleada de euforia la invadió.
Estaba impaciente por que comenzara el concurso.
Por fin llegó el día del concurso de diseño.
Cuando terminaron las dos rondas del concurso de modelaje, junto con otra ronda del concurso de diseño, el juez principal se puso de pie y hizo su anuncio.
«¡Y el ganador de este concurso de diseño es el diseñador jefe de Leo Studio, Leo!».
«¡Un momento!», exclamó Susan en cuanto se anunciaron los resultados. Salió del grupo con confianza y declaró: «Tengo que revelar la verdad. ¡El diseño que ha presentado Leo es un plagio de mi creación original!».
El público debajo del escenario reaccionó con confusión. Los susurros se extendieron mientras la gente intercambiaba miradas inquietas, tratando de entender lo que estaba sucediendo. Los jueces se miraron entre sí, luego sacaron los bocetos de diseño y los examinaron uno por uno.
Nadie sabía lo que el juez principal había notado, pero de repente se detuvo, con una expresión extraña e indescifrable en su rostro. Susan lo observó atentamente, con satisfacción floreciendo en su pecho. Parecía que había dado en el clavo. La sonrisa nunca abandonó su rostro.
Estaba segura de que esta vez ganaría.
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