✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 871:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«Sí que hay. Algo precioso». Sin darle tiempo a reaccionar, la ayudó a levantarse. «Ve primero a asearte. Después, te llevaré a que te hagan un chequeo».
La sonrisa en sus labios no se mantuvo del todo. «¿Un chequeo? ¿Para qué?»
«Te desmayaste anoche».
«Yo…». Bajó la mirada y jugueteó con las manos, incapaz de quedarse quieta. Esa reacción lo dijo todo.
No había estado fingiendo, ni se había olvidado. Simplemente se había estado obligando a actuar como si nada pasara. Lo que fuera que Candice le había mostrado la había conmocionado más de lo que podía soportar.
ո𝘂𝖾𝘃𝗈𝘴 𝘤𝖺𝗽𝘪́𝗍u𝘭о𝗌 𝘴𝖾𝗺𝗮ո𝖺𝘭𝖾𝘀 е𝗇 𝘯ov𝖾𝗅𝖺𝗌4𝖿a𝗻.𝖼𝗈m
La mano de Kyson se tensó brevemente antes de que se acercara y le sujetara suavemente la cara. Su tono se suavizó. «Me quedaré contigo todo el tiempo, así que no tienes por qué preocuparte. ¿De acuerdo?».
«¿De verdad tengo que pasar por esto?»
«Sí».
La respuesta llegó sin vacilar. Kailey comprendió que no había forma de evitarlo. Lo que más le preocupaba no era la revisión en sí, sino la posibilidad de que su embarazo saliera a la luz.
Una vez terminado el desayuno, llegó Devin y los llevó en coche al hospital. Todo transcurrió con fluidez: el registro, la consulta y, a continuación, cada examen por orden.
Se sintió aliviada al darse cuenta de que ninguna de las pruebas tenía que ver con el embarazo.
Para cuando regresaron a la sala de espera, ya le habían quitado la escayola a Kyson. Frunció el ceño al mirarlo. «¿Ya te la han quitado? ¿Estás seguro de que se ha curado?»
«El médico ha dicho que está bien». Con un gesto despreocupado, le pasó la mano por el pelo. «Quédate aquí un rato. Tengo que hablar con el médico».
Sin esperar, entró en la consulta.
El médico habló con tono grave. «Lo más probable es que la paciente sufra un trastorno de estrés postraumático».
Cada caso de trastorno de estrés postraumático se manifestaba a su manera. Lo ocurrido la noche anterior dejaba claro que Kailey no había perdido por completo el control sin motivo alguno; sugería que había desarrollado formas de gestionarlo durante tratamientos anteriores.
«Deberías llevarla a que la vea un especialista en traumas». El médico concluyó con una recomendación clara.
Una vez finalizada la conversación, Kyson salió de la sala. Su mirada se dirigió hacia la sala de espera, donde Kailey estaba sentada en silencio, mezclada entre el resto de personas. No había nada en ella que la hiciera destacar. A medida que pasaba el tiempo, se había vuelto inquieta y no dejaba de mirar su móvil.
En cuanto vio a Kyson en la puerta, se puso en pie y se dirigió hacia él, con un atisbo de impaciencia en el rostro. «¿Por qué has tardado tanto? Me muero de hambre».
«¿Qué te apetece comer?». Le cogió de la mano. «Hay un sitio bueno cerca. ¿Te apetece probar algo picante?».
Su ánimo mejoró al instante. «¡Claro!».
La comida picante siempre había sido su preferida, aunque tres años en el extranjero habían reducido ligeramente su tolerancia. Sin embargo, últimamente su gusto había vuelto a cambiar: el embarazo parecía haberle devuelto las ganas de sabores más fuertes, y ya no le atraía nada que fuera demasiado suave.
Durante el trayecto, Kailey se quitó los zapatos, subió las piernas al asiento y se acomodó cómodamente. Como se le había agotado la batería del móvil, cogió el de Kyson sin pedir permiso.
.
.
.