✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 455:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Kailey no pudo evitar sentirse frustrada ante la respuesta excesivamente complaciente de Zaria.
Cuando la comida llegaba a su fin, Zaria echó la silla hacia atrás. «Voy al baño. »
Con su marcha, solo quedaron Kailey y Gregg en la mesa. Un leve destello brilló tras sus lentes mientras se ajustaba las gafas, aunque su voz se mantuvo cálida. «Su acento destaca, señorita Evans. No es originaria de Aslesall, ¿verdad? ¿Qué la ha traído aquí?»
«Mi marido vive aquí», respondió Kailey con sencillez.
«Parece que está muy unida a él».
«Lo estoy».
La inquietud se apoderó de los pensamientos de Kailey: la conversación con él le había dejado un regusto amargo a pesar de sus modales refinados.
Gregg se rió entre dientes. «Las parejas nuevas siempre creen que sus sentimientos perdurarán intactos. El tiempo tiene una forma de remodelar todos los vínculos, y el amor nunca se libra de ese cambio».
La irritación le frunció el ceño. «¿Qué está tratando de insinuar?».
Úո𝖾𝘁𝘦 аl 𝗴𝘳𝘶𝗉𝘰 𝗱e Te𝘭𝖾𝗴𝗋a𝗆 𝖽𝘦 𝘯𝘰𝗏е𝘭𝖺𝘀4fa𝗇.с𝘰𝘮
«Kailey», dijo Gregg, «tú y tu marido crecisteis en mundos muy diferentes. Algún día esa brecha tendrá sentido para ti».
Una fría determinación endureció la expresión de Kailey. Justo cuando estaba a punto de replicar, Zaria regresó. «¿Qué me he perdido?».
«Nada importante». La tranquilidad volvió a la sonrisa de Gregg. «Si ya has terminado de comer, deberíamos irnos. Puedo llevarte a casa. »
Ajena a la tensión, Zaria respondió alegremente: «Solo tienes que llevarme a mí. Kailey ha venido en su propio coche».
Ambos se volvieron hacia ella. Kailey respiró hondo mientras cogía su bolso.
Quería advertir a Zaria de la extraña sensación que Gregg había dejado tras de sí, pero su amiga flotaba a su lado con evidente satisfacción y charlaba sin parar.
La duda persistía en la mente de Kailey. ¿Quién era este hombre, en realidad? Temía que Zaria pudiera salir herida.
El silencio acompañó a Kailey durante el trayecto a casa, con sus pensamientos dando vueltas sobre la velada. Al acercarse a su barrio, un coche familiar apareció en su retrovisor: la había seguido desde que salieron del restaurante.
¿Era solo casualidad?
El recuerdo de su secuestro volvió a su mente y su corazón dio un vuelco. El pánico la empujó a coger el teléfono para llamar a Kyson, pero el coche negro giró de repente hacia una calle lateral.
Exhaló con alivio mientras pisaba el acelerador. Por costumbre, volvió a mirar por el retrovisor al entrar en su barrio. La amplia carretera detrás de ella estaba vacía.
El alivio le relajó los hombros y Kailey entró en su casa.
Kyson estaba en el sofá, con el teléfono en la mano y el portátil abierto a su lado. Una sonrisa se dibujó en su rostro en cuanto la oyó y extendió los brazos.
Kailey se acercó y él la atrajo hacia sí.
«Sigue atento a la situación. Estaré allí en cuanto termine aquí». Colgó la llamada y le rozó los labios con un beso. «Hueles de maravilla. ¿Qué has comido?».
Kailey le dio un codazo y se sentó a su lado. «Nada especial. ¿Te vas de viaje?».
«Sí». Una sombra cruzó su rostro por un instante. «Ha surgido algo urgente y tengo que volver a Jucridge». La nostalgia se cernió en su mirada mientras estudiaba su rostro. «¿Quieres venir conmigo?»
.
.
.