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Capítulo 125:
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Era evidente que algo había salido mal entre Kailey y Kyson en el transcurso de una sola noche. Karol no tardó más que unos minutos en darse cuenta de ello.
Una vez que Kailey terminó de hablar, extendió la mano, tomó el cuenco de las manos de Karol, evitó su mirada y se sirvió gachas de la olla. Karol la observó en silencio, con la mirada fija en ella más tiempo del necesario, antes de murmurar entre dientes y dirigirse hacia el dormitorio principal.
Levantó la mano para llamar a la puerta, pero esta se abrió desde dentro antes de que tuviera oportunidad de hacerlo. La figura alta y erguida de Kyson llenaba el umbral, aunque a Karol no le interesaba en absoluto admirar su complexión en ese momento.
—Kyson, ¿has hecho enfadar a Kailey? —preguntó en voz baja, frunciendo el ceño.
El recuerdo de la expresión de Kailey de la noche anterior pasó como un destello por la mente de Kyson, y decidió no responder. Esa vacilación le dijo a Karol todo lo que necesitaba saber.
Con un suspiro de inquietud, lo reprendió: «¿Qué te pasa exactamente? Kailey solo lleva aquí unos días y ya le estás mostrando este lado tuyo? Si se marcha por esto, te arrepentirás». Recordando la promesa que le había hecho a Irene, Karol sintió la urgente necesidad de acelerar sus planes. Depender únicamente de Kyson era claramente inútil.
Kyson, que apenas había dormido la noche anterior, sintió que las palabras de Karol le retumbaban en la cabeza, que ya le dolía. Se frotó las sienes y respondió: «Está bien. Se lo compensaré».
«¿Y eso es todo lo que piensas hacer?», susurró Karol con ansiedad, bajando la voz por si Kailey pudiera oírla. «Tienes que apreciarla y tratarla con respeto genuino. Es tu pareja, no una clienta a la que calmas cuando te conviene».
Tras pasar décadas con la familia Blake, a Karol se la consideraba desde hacía tiempo como una más de ellos, lo que le daba libertad para hablar sin reservas. Miró a Kyson como una madre miraría a su propio hijo. «Sabes muy bien que si tu madre se entera de que has molestado a Kailey, no te lo perdonará fácilmente».
D𝗲ѕc𝘶𝖻𝗿𝗲 𝗇u𝘦𝗏as 𝗁і𝘀𝗍о𝗋і𝗮𝗌 𝖾𝗻 𝘯𝘰ve𝗹𝘢𝘴𝟦f𝖺𝘯.c𝗈𝘮
Kyson no respondió. Apenas había dicho nada, y sin embargo Karol ya estaba a punto de convertirlo en todo un sermón sobre valores y responsabilidad.
Caminaron juntos hacia el comedor. El desayuno ya estaba servido en la mesa, y Kailey levantó la vista con una sonrisa tranquila. «Buenos días».
«Buenos días», respondió Kyson.
Quería explicar lo que había pasado la noche anterior, pero la presencia de Karol lo hacía imposible. Lo único que podía hacer era mirar a Kailey, esperando que su expresión transmitiera lo sincero y ansioso que se sentía. Kailey evitó mirarle directamente a los ojos, pero lo entendía perfectamente: él no quería que Karol lo supiera. Estaban a punto de casarse y no habría sido apropiado que los demás supieran que él sentía algo por otra persona.
Kailey siguió comiendo, luego le dirigió una leve sonrisa y arqueó las cejas. Ese pequeño gesto alivió la tensión de Kyson. Al menos no parecía muy enfadada. Por ahora, la situación aún parecía estar bajo control.
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