✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 626:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Entonces, de repente, Yelena extendió la mano hacia él.
Austin se quedó paralizado, con la mirada fija en los elegantes y delgados dedos de Yelena. Sus pensamientos se agitaron. ¿Qué significaba eso?
¿Le estaba ofreciendo un apretón de manos o algo más íntimo? ¿Quería cogerle la mano?
El pulso de Austin se aceleró y empezó a latir con fuerza en sus oídos. Su cuerpo se tensó y, por un momento, sintió como si el corazón fuera a estallarle en el pecho.
Yelena ladeó la cabeza, observando la vacilación de Austin. —¿Dónde está el regalo? —preguntó, devolviéndolo suavemente al presente con su voz.
—¿No dijiste que necesitabas que le entregara el regalo de cumpleaños a Amanda? Eso sacó a Austin de su trance. Claro. Esa era la excusa que había inventado para ver a Yelena hoy. Casi se le había olvidado.
Se rascó la nuca con torpeza y le pasó la bolsa. —Le pedí a John que lo preparara a toda prisa. La verdad es que ni siquiera sé lo que hay dentro. Asegúrate de que se lo entregas, ¿quieres?
—Claro —respondió Yelena, cogiendo la bolsa de Austin.
Cuando Yelena extendió la mano para coger la bolsa, rozó accidentalmente la de Austin. En ese fugaz instante, una chispa eléctrica la recorrió, desde la punta de los dedos hasta la coronilla, dejándola con un cosquilleo y momentáneamente aturdida.
Pareció que Austin también se detuvo por un instante. Sin embargo, Yelena no sabía si lo había imaginado o si realmente había sucedido.
Antes de que pudiera decidirlo, el agudo trino de un tono de llamada rompió el frágil silencio entre ellos. Austin frunció el ceño y sacó el teléfono del bolsillo. Su expresión se ensombreció cuando miró la pantalla. —Sonny, tengo que contestar —dijo en voz baja, con un tono de pesar.
Yelena asintió levemente, con voz tranquila. —No pasa nada. Ve.
No te lo pierdas en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒαɴ.𝓬𝓸𝓂 con nuevas entregas
Con un rápido movimiento de cabeza, Austin se dio la vuelta y desapareció entre la multitud, con el teléfono pegado a la oreja.
Yelena se quedó clavada en el sitio, con la mirada fija en su figura que se alejaba hasta que se fundió en el mar de desconocidos que se arremolinaban a su alrededor. Un torbellino de emociones que no sabía definir amenazaba con desbordarla, pero las reprimió con una profunda inspiración.
Apretando un poco más el bolso, entró en el edificio del Grupo Harris, con los tacones resonando suavemente contra el suelo pulido.
Mientras el ascensor subía, su lento ascenso reflejaba la forma en que sus pensamientos flotaban cada vez más lejos, perdidos en la reflexión.
Se detuvo en cada detalle de la comida anterior: la mirada de Austin, su amabilidad y las conversaciones tranquilas que parecían permanecer en su mente. Cada momento despertaba en ella una extraña y desconocida sensación de calidez.
Cuando se abrieron las puertas del ascensor, Yelena regresó a su escritorio. Tessa la saludó con una sonrisa amistosa y, tras un momento, comentó: «Estás un poco sonrojada. ¿Te encuentras bien?».
Tessa tocó suavemente el rostro de Yelena, notando lo caliente que estaba.
Yelena parpadeó y apartó rápidamente la mano de Tessa. «Oh, no es nada. Debe de ser el aire acondicionado del restaurante donde he comido», explicó apresuradamente.
«Ah, ya veo. ¿Estaba buena la comida?», preguntó Tessa.
Yelena se detuvo y su mente se perdió por un instante. «Estaba… bastante bien», respondió, esta vez con voz más suave.
Se apresuró a volver a su escritorio y se acomodó, tratando de recuperar la concentración. Tessa observó a Yelena en silencio, desconcertada por lo diferente que parecía después de haber almorzado.
Yelena, manteniendo una apariencia serena, abrió su ordenador, pero le costaba concentrarse. El trabajo le parecía lejano, inalcanzable, como si su mente estuviera en otra parte.
Esa noche era la fiesta de cumpleaños de Amanda y, naturalmente, Bella había conseguido una invitación.
Decidida a ser el centro de atención, Bella salió temprano del trabajo y despejó su agenda para prepararse a fondo.
.
.
.