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Capítulo 514:
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Elianna eligió a Bella y la llevó a casa. Cuando Bella llegó a casa, los sentimientos de Donna hacia ella eran una mezcla de calidez y vacilación.
Elianna mostraba una clara preferencia por Bella, tratándola como si fuera su propia hija, lo que naturalmente llevó a un vínculo más estrecho entre ellas que el que Bella tenía con Donna. Sin embargo, la defensa de Bella por parte de Elianna era excesiva.
Era evidente que Yelena era inocente y que Bella había exagerado, pero Elianna seguía culpando directamente a Yelena.
—Abuela —intervino Cayson, interponiéndose entre Yelena y Donna en actitud protectora—. Dejémoslo así por hoy, ¿de acuerdo?
Su intervención le dio a Elianna una salida elegante, y ella no tardó en aceptarla.
Preocupada por que Cayson y los demás se volvieran contra Bella una vez que ella se marchara, Elianna le dijo: «Bella, ven conmigo». Con expresión preocupada, Bella no tuvo más remedio que acompañar a Elianna arriba.
Donna miró a Bella con expresión dolorida y se volvió hacia Yelena, con remordimiento en la voz. «Yelena, lo siento. No me había dado cuenta de que las cosas habían llegado a este punto. Yo…».
Yelena miró a Donna y dijo en voz baja: «Mamá, no es culpa tuya».
Yelena decidió no dar más detalles, preocupada de que sus palabras pudieran interpretarse como un intento de crear drama o complicar innecesariamente las cosas para Bella.
Sin embargo, la angustia de Donna solo se intensificó al ver la contención de Yelena. Creía que no le habían proporcionado suficiente seguridad a Yelena, lo que la había llevado a ocultar sus verdaderos sentimientos.
En ese momento, Callum entró en la habitación.
Su alivio fue evidente al ver que Yelena estaba bien. «Lo más importante es que estés a salvo».
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Todos se centraron en garantizar la seguridad de Yelena, sin culparla por ningún supuesto error. Este apoyo reconfortó a Yelena y la hizo sentir mejor por estar en casa.
—Papá, tenemos que hablar —dijo Cayson de repente, con expresión seria.
Cayson rara vez se ponía así, lo que hizo que Callum se diera cuenta de la gravedad de la situación.
Asintió a Cayson y dijo: «A mi estudio».
Los detalles de su conversación permanecieron en privado, pero ambos hombres parecían serios cuando regresaron.
Yelena y Donna encontraron a Elianna y Bella charlando cómodamente en el sofá cuando entraron en la sala de estar, ambas con aspecto alegre y contento.
El ruido en la puerta hizo que Elianna mirara fríamente a Donna antes de apartar la vista con desdén. Donna siempre había hecho de pacificadora, y una simple fruncida de Elianna era suficiente para que se apresurara a acercarse, disculparse e intentar limar asperezas. Esta estrategia siempre había funcionado con Elianna.
Cuando Donna comenzó a avanzar, Yelena extendió la mano y la agarró con firmeza. Donna, incapaz de expresar su preocupación, miró a Yelena con ojos suplicantes, indicándole que soltara su mano por miedo a la ira de Elianna. Sin embargo, Yelena la siguió sujetando con fuerza.
Yelena había estado esperando algo desde que Cayson dijo que quería hablar con Callum. Tenía una vaga idea de qué se trataba, pero aún así tuvo que esperar pacientemente.
Una ligera mueca de disgusto empañó el rostro de Elianna cuando Donna dudó. Bella, que conocía bien a Elianna, no mostró ningún signo de preocupación; al contrario, sus ojos brillaban de emoción. La ira creciente de Elianna era en realidad una escena que Bella disfrutaba. Con cada segundo que pasaba, Donna se ponía más nerviosa. Cambió de postura, dispuesta a dar un paso adelante. En ese momento, Cayson y Callum entraron en la sala.
Callum tenía una expresión severa, marcada por un rastro de enfado, como si se sintiera ofendido. Se acercó a Elianna en silencio y se detuvo frente a ella.
La presencia de Callum era imponente, incluso sin mostrar ira. Se sentó frente a Elianna y dijo deliberadamente: «Mamá, he decidido que necesitamos nuestro propio espacio. Nos vamos a mudar».
«¿Qué acabas de decir?».
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