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Capítulo 1143:
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En ese momento, Yelena y Erica se apresuraron a acercarse.
Erica tenía el rostro decidido, claramente dispuesta a acabar con Westin.
Sin embargo, cuando Erica vio a Austin golpear a Westin, no pudo evitar gritar. «¡Ah!».
Su grito atrajo rápidamente la atención de los transeútes.
Yelena se apresuró a acercarse y tiró suavemente de Erica hacia atrás, tratando de calmar sus emociones exaltadas.
Westin intentó escapar de la situación que se estaba agravando, pero Austin lo agarró con firmeza.
«¿Dónde crees que vas? Vamos a resolver esto antes de que te vayas», exigió Austin, con tono bajo pero autoritario.
Westin intentó zafarse, pero a medida que se iba reuniendo más gente, dejó de forcejear torpemente.
Se volvió hacia Erica, con una expresión que mezclaba desafío y vergüenza. «¡Yo no he hecho nada! Me ha pegado sin motivo. ¡Voy a llamar a la policía!».
Su confianza creció al pensar erróneamente que su inocencia era evidente, ya que Austin había golpeado primero. «Que alguien llame a la policía, por favor».
—¡Basta! —la interrumpió Erica con voz resuelta—. Conozco bien a Austin. Si no tenía motivos, ¿por qué te habría golpeado?
La confianza de Erica en Austin no se basaba solo en su propio juicio; también confiaba en la elección de Yelena. La persona a la que Yelena admiraba no podía equivocarse.
—¿Estás loca? ¿Te pones del lado de otro hombre en lugar de mí?
Westin estalló frustrado. «No me digas que te has enamorado de él solo porque es guapo».
Westin se enfadó y habló sin pensar.
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«¡Deberías avergonzarte!», espetó Erica, y sin pensarlo dos veces, abofeteó a Westin. Él se quedó tan sorprendido que se quedó paralizado.
Cuando recuperó la compostura, Westin siseó: «Erica, ¡estás loca! Voy a…».
—Voy a romper contigo —interrumpió Erica con firmeza. Quería asegurarse de ser ella quien pusiera fin a la relación, sin darle a Westin la oportunidad de pensar que tenía algún control.
Westin se quedó sin palabras, con la mente dando vueltas.
No podía entender que Erica, aparentemente dulce y reservada, hubiera iniciado la ruptura.
Westin se quedó inmóvil, con una expresión de total conmoción y resentimiento. Le costaba creer que Erica, normalmente tan dulce y obediente, pudiera mostrar una determinación tan firme.
Los murmullos de la multitud atravesaron su orgullo como cuchillas afiladas. Abrió la boca, como si quisiera recuperar parte de su dignidad, pero no encontró palabras.
Desde la distancia, Austin observaba el drama sin una pizca de compasión en la mirada.
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