✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 104:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Bella miró a Yelena, que tenía los ojos cerrados en un reposo tranquilo, y decidió hablar. —Yelena, hay zumo recién exprimido. Deberías probarlo. Es una mezcla de las mejores frutas, está riquísimo.
Mientras hablaba, giró sutilmente la bandeja, colocando uno de los vasos justo delante de Yelena.
Yelena llevaba un rato en remojo y empezaba a notar el calor. Se sentía sedienta y un poco mareada. Lentamente, abrió los ojos y extendió la mano hacia el vaso que estaba tan convenientemente colocado delante de ella.
Los labios de Bella se curvaron en una leve sonrisa cómplice, algo demasiado astuta para ser inocente.
Pero cuando Yelena se llevó el vaso a los labios, un aroma desconocido llamó su atención. No era del todo correcto, no formaba parte del aroma afrutado habitual. El olor era sutil, pero los sentidos de Yelena estaban muy afinados para estas cosas.
En el momento en que levantó el vaso, supo inmediatamente que le habían añadido algo.
El ligero dulzor no era natural, era extraño, un dulzor artificial que envió una señal de alarma directamente a su mente.
Lo supo al instante: lo que fuera que hubiera en esa bebida podía convertir a alguien tranquilo y sereno en imprudente e impulsivo en un santiamén.
Yelena no pudo evitar sonreír para sus adentros, reconociendo el malicioso jueguecito de Bella.
Podría pasar por alto una broma inofensiva, pero ¿esto?
¿Un acto deliberado de malicia? Ni hablar, no iba a ignorarlo.
Si Bella pensaba que podía salirse con la suya, tal vez era hora de darle una dosis de su propia medicina.
Tras una breve pausa, Yelena de repente dio un grito ahogado y abrió los ojos con exagerada alarma. —¿Hay… una serpiente en la piscina? ¡Juro que he sentido algo rozándome el pie!
Bella y Bernice se quedaron paralizadas, con el rostro pálido. —¿Una serpiente? ¿Qué? —exclamaron al unísono, con voces teñidas de pánico.
Las dos estaban absolutamente aterrorizadas por las serpientes.
Actualizaciones diarias desde ɴσνєℓα𝓼𝟜ƒα𝓷.𝒸ø𝗺 con sorpresas diarias
Sin perder un segundo, comenzaron a revolverse, con los ojos mirando frenéticamente alrededor de sus pies, convencidas de que estaban a punto de ser atacadas.
Yelena aprovechó la oportunidad, con movimientos suaves y rápidos, y cambió silenciosamente los vasos de zumo, colocando el suyo en el lugar de Bella.
Bella y Bernice parecían haber visto un fantasma, con el rostro pálido.
La sola idea de una serpiente fría y reptante era suficiente para hacerles correr un escalofrío por la espalda.
La imagen de la serpiente retorciéndose en las aguas termales, con la lengua entrando y saliendo, les ponía la piel de gallina.
Miraron fijamente el agua, con los ojos muy abiertos, esperando ver cualquier movimiento que confirmara su peor temor.
Tras un momento de tensión, Yelena rompió el silencio con una voz tan tranquila como la brisa de verano. —Oh, me he equivocado. No era una serpiente, solo un trozo de paja.
Se agachó, arrancó el inofensivo trozo de hierba y se lo mostró.
El alivio inundó a Bernice y Bella como una ola, y ambas dejaron escapar un suspiro de alivio.
.
.
.