No me dejes, mi querida mentirosa - Capítulo 828
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Capítulo 828:
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«¿Quién la ha dejado entrar aquí? Si esto vuelve a ocurrir, considérate despedido». El tono de Ethan estaba cargado de ira.
Jackson se secó una gota de sudor de la frente. «Entendido, señor Brooks». Un momento después, Ethan recordó algo.
«Antes has dicho que tengo una hija. ¿Dónde está ahora?».
«Ahora mismo está con la señorita Green», respondió Jackson.
Cuando Nyla regresó con la sopa, su enfado aumentaba con cada pensamiento que pasaba por su mente. No podía quitarse de la cabeza la sensación de que su amabilidad no había sido apreciada en absoluto.
En cuanto llegó a casa, tiró la sopa por el fregadero. El sonido del líquido al desaguar le produjo una sensación de alivio.
Decidió que Ethan había perdido toda posibilidad de volver a verla.
Poco después, sonó el timbre de forma inesperada.
Nyla sintió una creciente inquietud. Charlotte seguía dormida, lo que los dejaba completamente vulnerables. Si aparecía alguien peligroso, las cosas podrían complicarse rápidamente.
Echó un vistazo a las imágenes de la cámara de vigilancia de la puerta. Ethan estaba allí, con las manos en los bolsillos, su alta y llamativa figura parecía sacada de una novela gráfica.
¿Por qué estaba allí ahora?
¿Podría ser que hubiera recuperado la memoria y estuviera allí para disculparse?
«Señora Green, ¿está en casa?». Era la voz de Jackson. Tras dudar un momento, Nyla decidió abrir la puerta.
Se enfrentó a Ethan con voz sarcástica.
«¿Crees que es apropiado aparecer ahora y admitir tus errores?».
Ethan la miró a los ojos, con expresión impasible y sin mostrar emoción alguna.
« Creo que lo has malinterpretado. Considérate afortunado de que no presentara cargos cuando irrumpiste en mi oficina. ¿Por qué te debo una disculpa?».
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Nyla sintió una oleada de comprensión: Ethan ya no era el hombre que había sido.
«Entonces no tenemos nada más que discutir». Nyla se dispuso a cerrar la puerta, pero la mano de Ethan la detuvo con fuerza y la empujó para abrirla.
—Quiero ver a mi hija.
—¡Ni lo sueñes!
Jackson, de pie a un lado, presenció el enfrentamiento en silencio, sin atreverse a intervenir.
La expresión de Nyla se endureció. —Ethan, es mi hija. Tú no tienes nada que ver en su vida.
—Puede que tú y yo no tengamos ninguna conexión, pero voy a luchar por la custodia de mi hija.
Entonces Nyla se dio cuenta. Ethan estaba allí, no porque hubiera recuperado la memoria o el afecto, sino simplemente porque se había enterado de la existencia de su hija y había decidido hacer valer sus derechos.
Qué ilusión.
En algún momento, Charlotte había bajado silenciosamente las escaleras, frotándose los ojos mientras se acercaba a Nyla.
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