No me dejes, mi querida mentirosa - Capítulo 826
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Capítulo 826:
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Nyla se dejó caer en el banco, con el ánimo destrozado por la noticia.
En otro lugar, Callie se enfrentó a Kameron en su villa, donde él estaba admirando un cuadro.
Sin mirarla, Kameron sintió su presencia.
«Cuánto tiempo sin verte, Callie».
La expresión de Callie se contorsionó con frustración. «¿Cómo han conseguido escapar? Lo planeamos todo meticulosamente y ahora se ha ido todo al traste».
«Me has decepcionado, Callie. Esperaba más de ti». La risa de Kameron estaba teñida de disgusto. «¿Has venido a confesar tu fracaso?».
Callie buscaba la ayuda de Kameron. Desde que sus intenciones habían quedado al descubierto en la cueva, sabía que su situación era peligrosa.
Los implicados no iban a olvidar fácilmente lo que había hecho.
«Kameron, los dos estamos metidos en este lío. Necesito tu ayuda. Me están persiguiendo», suplicó Callie con urgencia. «Ahora eres el único que puede protegerme».
«¿Ayudarte? ¿Qué me ofreces a cambio, Callie? Te has convertido en un lastre», replicó Kameron con dureza.
«¡No, Kameron! Sigo siendo valiosa. Todavía puedo serte útil.
¡Por favor, ayúdame!».
Kameron se dio la vuelta y bajó las escaleras con una copa de vino tinto en la mano.
«Estás sola», declaró con frialdad, dejándola desesperada y sola.
Ethan fue dado de alta del hospital poco después. Jackson llegó a recogerlo, trayendo consigo el traje favorito de Ethan.
«Sr. Brooks, ¿volvemos a la oficina ahora?».
Ethan asintió con la cabeza, con expresión distante y fría.
Antes de marcharse, Jackson pidió al personal del hospital que mantuviera en secreto la estancia de Ethan para evitar que sus competidores pudieran aprovechar la situación.
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Sin embargo, Jackson notó algo inquietante en Ethan: su calidez habitual parecía haber desaparecido durante su estancia en el hospital.
Ethan se acomodó en el asiento trasero del coche, con los ojos cerrados, sintiendo un persistente dolor sordo en las sienes.
—Sr. Brooks, ¿por qué no ha venido hoy la Sra. Green?
Ethan reconoció el nombre, ya que lo había oído mencionar repetidamente, como si hubiera algún vínculo significativo entre ellos. Sin embargo, cada vez que lo mencionaban, no recordaba nada.
—No la conozco —respondió sin rodeos.
Jackson apretó y luego relajó las manos sobre el volante, y su sorpresa rompió momentáneamente su fachada de compostura.
«¿Qué relación tengo con ella? ¿Y por qué estuve en el hospital?».
Durante el trayecto, Jackson le contó todo a Ethan, explicándole su relación con Nyla, su hija Charlotte y las circunstancias que llevaron a su hospitalización.
Jackson esperaba algún tipo de reconocimiento o respuesta emocional, pero Ethan permaneció tranquilo, sin mostrar ningún signo de familiaridad.
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