No me dejes, mi querida mentirosa - Capítulo 779
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Capítulo 779:
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«Está conmigo».
«Bien», respondió Nyla, con voz llena de alivio.
«Nyla, yo le di permiso. No tienes por qué enfadarte tanto con ella. No se trata de mimarla, sino de fomentar su pasión».
Las palabras de Ethan resonaron en Nyla, y se dio cuenta de algo.
Durante su estancia en el extranjero, sus exigencias laborales habían sido tan abrumadoras que no siempre podía estar pendiente de Charlotte, incluso cuando la llevaba a la oficina.
Por eso, había confiado a Charlotte al cuidado de Franklin, sin saber que eso despertaría el creciente interés de su hija por los ordenadores.
Preocupada por la vista de Charlotte, Nyla siempre había tenido cuidado de limitar su tiempo de juego.
Charlotte, sin embargo, se mostraba cooperativa y solo jugaba durante sesiones cortas, con Franklin guiándola frecuentemente sobre cómo usar la computadora. Absorbía todo rápidamente, una verdadera prodigio, como solía comentar Franklin.
Nyla apretó con fuerza su teléfono, dándose cuenta de repente de la gravedad de su error. ¿Cómo había podido reprender a Charlotte de esa manera?
«Ethan, ¿no soy… una buena madre?», preguntó con voz cargada de tristeza.
La voz provenía de detrás de ella, y Nyla se giró instintivamente, solo para encontrar a Ethan de pie justo detrás de ella.
Bajó el teléfono y Ethan se acercó, abrazándola suavemente.
«Hice que el equipo técnico jugara con ella. Ahora está bien».
Nyla se sintió invadida por un sentimiento de culpa que la dejó sin palabras. Se apoyó en el hombro de Ethan, encontrando consuelo en su presencia.
—Nyla, nadie está más cualificado que tú para ser madre —dijo Ethan en voz baja, con palabras tranquilizadoras.
—Charlotte dijo que me odia…
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—Es tu hija. Tú la conoces mejor que nadie. No dejes que sus palabras te desanimen —respondió él.
Nyla permaneció en silencio, con la mente llena de pensamientos.
Las palabras de Ethan le hicieron pensar en muchas cosas.
Pero se dio cuenta de que tenía razón.
«¿Cómo te has vuelto tan bueno consolando a la gente?», preguntó Nyla mientras se secaba las lágrimas y apartaba suavemente a Ethan.
«Charlotte me enseñó. Sé que ha sido difícil para ti y siento no haber estado ahí para ayudarte a criarla», confesó Ethan.
Las palabras de Ethan no dejaban de repetirse en su mente.
Nunca esperó que Ethan dijera algo tan considerado. En ese breve momento, Nyla sintió una sensación de consuelo, se dio cuenta de que algunas cosas se podían arreglar, mientras que otras simplemente necesitaban comprensión.
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