No me dejes, mi querida mentirosa - Capítulo 754
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Capítulo 754:
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«Pero hay un detalle afortunado: es una niña. No supone una amenaza real para nosotros», concluyó Ryland, con una sonrisa astuta en el rostro.
«Puede que esta niña no nos amenace directamente, pero sigue siendo una vulnerabilidad para Ethan. En ese caso, centraremos nuestra atención en Nyla», afirmó Roger con calma, esparciendo la comida para peces en el estanque.
Los peces se agolparon al instante, lanzándose y salpicando mientras competían por cada bocado.
Mientras Ryland pensaba en Nyla, una oleada de emociones contradictorias surgió en su interior: una mezcla enredada de afecto y resentimiento persistente. «Deja a Nyla en mis manos».
«Solo asegúrate de que no se desmorone como la última vez», advirtió Roger con tono severo.
El recordatorio provocó una oleada de incomodidad en Ryland. Ese incidente seguía siendo una mancha en su reputación, una que no podía borrar ni olvidar.
Recientemente, el Grupo SKT había experimentado un fuerte descenso en su rendimiento, lo que había dejado a Nyla agobiada por el estrés y la frustración. Encontró consuelo al saber que Charlotte se quedaba con Ethan. Sin ese respiro, los retos le habrían parecido insuperables.
«¿Por qué han caído las ventas tan drásticamente? Los clientes están informando de defectos, ¿se ha informado a la fábrica? ¿Qué está pasando con el equipo de posventa? ¿Han cerrado por completo? Y ya lo he dicho antes: las promociones son cruciales, incluso fuera de la temporada navideña. ¿En qué está trabajando el equipo de diseño? ¿Se han quedado sin ideas?».
Al final de la reunión, Nyla había perdido los nervios.
Como de costumbre, se quedó atrás para organizar su papeleo, siendo la última en marcharse.
Pero esa noche, la salida no estaba vacía.
Un elegante coche negro de lujo estaba aparcado fuera.
Nyla reconoció al instante que era el coche de Ethan. Sin dudarlo, se dirigió hacia él.
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«Charlotte quiere que cenemos en familia», dijo Ethan.
«¿Cómo ha estado estos últimos días?», preguntó Nyla, subiéndose al coche sin pensarlo dos veces.
«Ha estado maravillosa. Pronto lo verás por ti misma», respondió Ethan con una leve sonrisa. «De acuerdo».
El trayecto transcurrió en silencio. Agotada por los retos de la semana, Nyla no tenía energía para conversar.
Cuando llegaron al restaurante, Charlotte los recibió, vestida impecablemente como una princesa de cuento de hadas, irradiando encanto e inocencia.
Nyla se acercó y Charlotte corrió a sus brazos.
«Mamá, te he echado mucho de menos».
«Yo también te he echado de menos, cariño. ¿Te has portado bien?», preguntó Nyla en voz baja.
Charlotte asintió con entusiasmo.
«¡Me he portado muy bien! No me he metido en líos, me he comido toda la comida y me he acostado temprano. Pero te he echado de menos, mami. ¿Puedes quedarte conmigo esta noche?».
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